NEXT STOP PITTSBURGH! (sobre realidades, monopolios, secuestros y conspiraciones en el mundo lúdico)

Esta entrada intenta otorgar una visión ampliada sobre la situación actual del mundo de los juegos de mesa, la conveniencia (o no) de una explosión en la exposición de la afición lúdica al público general, el papel que juega el monopolio de Hasbro (el juego y el real) y la relación de todo esto con el caso “HeroQuest 25”.

¿Dispones de 5 minutos?, pues pasa a nuestra cafetería y siéntete cómodo.

¿Les gustan los monólogos de los súper villanos? Recuerdo muy espacialmente uno, curiosamente preclaro, de la mano de la brillantez imaginativa de los estudios Pixar, para la película Los Increíbles (2004), en el cual Síndrome (el villano de turno), apologizaba sobre la venta de dispositivos de alta tecnología a cualquier ciudadano de a pie para así poder poner a disposición de todo el mundo la posibilidad de convertirse en súper héroe, previendo luego que, cuando todos fueran “súper”, entonces ya nadie lo sería…

Aquel monólogo me recuerda mucho aquel dilema existencial que me fascina y que habla sobre la naturaleza dual de las cosas y del eterno choque entre ellas, aún a sabiendas que la existencia de una carecería de sentido sin su contraparte: la batalla entre el bien y el mal, la luz y la sombra, el orden y el caos, ambos lados de la “fuerza”, etc… Al respecto, muchos argumentan la necesidad del equilibrio, pero la verdad es que aquello es un imposible si se piensa en un estado-continuo de permanente balance; en realidad dicho equilibrio debería interpretarse tal y como lo configuran las siempre dinámicas y cambiantes mareas del universo… llámenlo karma o como quieran…

― ¿Y esto qué tiene que ver con los juegos de mesa?―, dirán algunos, o ― ¿Qué rayos se ha fumado este tipo?―, dirán otros.

Bueno, ya veremos su relación con nuestros queridos juegos (y también que no me he fumado nada), esto viene a colación de la mano del imperecedero discurso sobre la necesaria difusión del mundo de los juegos de mesa y sobre qué es lo que hace falta para que esta afición minoritaria logre trascender a las ligas mayores, propagarse por el bagaje público, hacer carnes en el comportamiento colectivo del pueblo y alcanzar, por fin, el ansiado galardón de “cultura”, del que tanto se habla y se divaga por estos días.

Visualizando el tema del modo más sistémico posible, me gustaría resaltar (y no me apredreen aún por favor) la, al parecer, frustrada edición del bullado HeroQuest 25 Aniversario; no porque solidarice con sus promotores o con sus fines, sino porque el otro día, escuchando el episodio #68 de El Tablero Podcast, escuché a alguien formular una pregunta que me parece trascendente y fundamental:

“¿Por qué no se ha reeditado el HeroQuest?”

Y la pregunta no va apuntada al aparente fracaso de Gamezone, sino a por qué, en 25 años, los titulares de aquella licencia, encabezados por el titán Hasbro, no han vuelto a sacar el juego, si de acuerdo a los resultados del abortado Kickstarter de la empresa sevillana, una reedición del juego de marras es verdadero “clamor popular”… Es que cuando una persona habla sobre “secuestro” de licencias, lo menos que se puede hacer es especular al respecto.

En mi humilde opinión, pienso que una reedición como Dios manda de este juego podría llegar a remover demasiado el cómodo status quo del que goza Hasbro con su Monopoly (que nombre más jodidamente bien puesto) y la demás partida de Clue, Risk, Battleship y algunos otros fósiles en vida que muy a nuestro pesar tienen, a su vez, secuestrado el mercado de los juegos de mesa. El otro titán de la industria, Mattel, tampoco hace mucho de su parte por mejorar la situación.

Lo que sucede es que HeroQuest posee la virtud (y a la vez maldición) de tener un irremediable tema que es de soberanía friki, lo mismo que su hermano menor espacial, Cruzada Estelar, por lo que una reaparición de éste, tarde o temprano, echaría luz hacia la existencia de nuestro mundillo también friki, con la subsecuente derivación  de interés y demanda hacia este asfixiado lado del cementerio, en el cual, incluso gigantes (a ojos nuestros) como Fantasy Flight, Days of Wonder, Queen o Ravensburger, poco pueden hacer por oponerse a la situación actual.

De hecho, Days of Wonder intentó en algún momento destacar ante el público mainstream con una muy buena publicidad de su producto estrella, Ticket to Ride, la cual fue producida para ser proyectada en salas de cine:

Desconozco el alcance real de dicha publicidad y también el impacto que habrá tenido en las ventas de esa editorial (o si sólo habrá sido un esfuerzo gatopardezco), sin embargo pienso que ha sido, hasta hoy, el mejor intento realizado para poner cara al monopolio establecido por Hasbro, más aún cuando se trata justamente de aquel juego que considero, tanto por la belleza/calidad de sus componentes, como por la relación profundidad/sencillez que proponen sus mecánicas, además de poseer un tema no (tan) friki, como el candidato más adecuado para interdictar al Monopoly y gritar al mundo ¡Hey, existe mucho más que esta mierda! (lo cual me recuerda la excelente entrada escrita antes que esta por mi compañero, el ludotecario Emilio ).

Hasta ahí el faz arquitectónico o bonito de esta realidad y las esperanzas de abrirse paso hacia el reconocimiento social e interés por parte de las mayorías… Pero llegado a este punto de inflexión, también vale presentar el faz agonal (o lado B) del asunto, haciendo otra pregunta:

¿Queremos realmente una ultra-exposición de nuestro mundillo?

Pues claro, todos hablamos sobre evangelizar y sobre la ¿necesidad? de difundir al máximo nuestra afición por los juegos de mesa; aquello aumentaría exponencialmente nuestra oportunidad de jugar, incidiría en un mayor desarrollo de la industria con una oferta más amplia y variada y también, probablemente, se reducirían los precios. Todo aquello sería una situación, a primera vista muy favorable, pero…

Aún recuerdo como desee, por cantidad de años, poder disfrutar de alguna buena adaptación que llevase al cine la obra del Prof. Tolkien, “El Señor de los Anillos”. Antes de que aquello sucediera, recuerdo que yo mismo imaginaba dramatizaciones de mis pasajes favoritos de la obra y, sobre todo, cómo deberían ser los segundos iniciales de la cinta… cómo revelar al mundo la grandeza de la Tierra Media. Pues bien, un buen día, por casualidad vi en la televisión un tráiler para El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, que sería llevada a la pantalla grande por el director neozelandés Peter Jackson. Desde ese momento el hype fue un verdaeero crescendo hasta la “ducha cósmica” que significó el ver por fin la película.

Hasta ahí todo bien, pero de allí vinieron las invasiones bárbaras a acaparar y mancillar hasta el último rincón íntimo de dicho mundillo y hubo que empezar a tragarse cualquier disparate emitido por supuestos “expertos en la materia” salidos de quién-sabe-dónde, junto con todo el aberrante merchandising asociado, verdaderos carroñeros hasta la saciedad de lo que hasta entonces había sido tan romántico.

— ¿Qué te pareció esa película nueva, “El Señor de los Anillos”?
— Buena, pero en realidad me quedo con el libro…
— ¡¿Cómo?! ¿ya sacaron el libro?
— Horror…

Además ocurrió que luego de ver la película, mis propios personajes mentales que animaban mis lecturas, ya no volvieron jamás, siendo reemplazados irremediablemente por el Viggo Mortensen, Orlando Bloom, Elijah Wood, etc… (sin siquiera mencionar la desgracia de Radagast el Pardo, en las últimas películas de “El Hobbit”).

Bueno, cuando extrapolo aquello a mi querido mundo de los juegos de mesa, llego a pensar que tal vez Hasbro nos está haciendo un favor al mantener a raya a los “bárbaros” de allá fuera y que tal vez, en lugar de una sobre exposición publicitaria, sea mejor la micro-evangelización selectiva de los más aptos, asegurando una comunidad más o menos hermética y que sea del gusto de la mayoría (ya que trolls los hay igual), ya que claro, quiero que mi mujer y mis amigos jueguen más conmigo; también quiero seguir conociendo gente maravillosa como mucha de la que he conocido desde mi llegada a esto de los juegos de mesa, pero la verdad es que se ha convertido en algo tan familiar, que no estoy seguro de querer que esto se masifique demasiado… de algún extraño modo me siento cómodo así.

Algunos podrían decir que lo óptimo sería llegar a un equilibrio argumental entre ambas proposiciones, para lograr asemejarse a realidades más afortunadas, como sucede en Francia o en Alemania, por ejemplo, pero también es cierto que una vez abierta la Caja de Pandora, todo destino resulta incierto.

Finalmente, quisiera aclarar que en ningún caso pretendo formar ni asentar las bases de una falange lúdica ni nada por el estilo… donde puse “bárbaros” también podría haber puesto “palurdos” o “foráneos” o “ajenos” o “profanos” o “muggles”, donde puse “este lado del cementerio” no quise decir, en modo alguno “iniciados” y donde puse “hermético” no quise decir ni “masón” ni “opus” ni nada (o como cada quien prefiera) XD. Mi única intención es generar contenido para proponer y desarrollar opinión lúdica.

Saludos (y recuerden que vuestro feedback es nuestra fuerza).

Anuncios

6 pensamientos en “NEXT STOP PITTSBURGH! (sobre realidades, monopolios, secuestros y conspiraciones en el mundo lúdico)

  1. 😉 como dice un proverbio chino: Cuidado con tus sueños, porque pueden hacerse realidad 🙂 . Realmente lo que pienso es que simplemente “Quiero ser normal!!!” 😉 , dicho con toda ironía, ni tener ni más, ni menos importancia. Que sea normal decir, Juego con mis amigos, igual que decir que me gusta el futbol, voy al teatro, o me gusta el circo ¿ha alguien le gusta el circo ;)?. Luego lo bien o mal que se hagan los juegos, ya dependera de los profesionales y los contenidos y los gustos del público, pero mi idea final es que los juegos de mesa modernos sean una industria cultural más, ese día se acabo todo 😉 ¿Un sueño?

    Saludos
    ACV 8)

    • Me recordaste la secuencia en la taberna The Snuggly Duckling de “Enredados” (Rapunzel ver. Disney)… con la canción esa {un sueño ideal, un sueño ideal…} que cantaban aquellos malhechores, jajaja. Pero sí, es un sueño. Lamentablemente estas evoluciones son lentas e incomprendidas muchas veces… supongo que en la Edad Media era mal visto un jovencito ocupado con sus lecturas en lugar de estar trabajando en los campos… lo mismo que los literatos debían ocultarse en los monasterios. La certeza es que finalmente, en algún momento este asunto deberá asentarse y llegar hasta donde tenga que llegar… cada quien tiene el diablo que se merece.

  2. Tomás, muy interesante tu punto de vista y estoy en desacuerdo… Tchan!!! (Parcialmente eso sí)

    Por tu entrada recordé cuando Wizards of the Coast (Hasbro) compró a TSR Inc. (Responsables del universo de Dungeons & Dragons), tenía gran expectación, me imaginaba más y mejores productos, mejor distribución y publicidad y por ende muchas más oportunidades de jugar rol. Lo que realmente sucedió es que WotC cerró un montón de líneas de trabajo, lo que se tradujo en la eliminación de un sinnúmero de mundos de juego. No conformes con eso, tomaron los manuales de reglas, que estaban en la edición 2, y sacaron unos muy bonitos nuevos manuales en revisión 3, para poco después sacar la versión 3.5 (ahora vamos en la 4), y a unos precios inalcanzables. En resumen, seguimos jugando con los mismos materiales de la versión 2 hasta que finalmente dejamos de jugar. De hecho, me dejó de interesar a tal punto que me desconecté por completo de esta afición. Incluso era consumidor de la literatura asociada, pero ya no.

    Lo anterior refuerza tu opinión, y me imagino que con la compra de Avalon Hill sucedió algo parecido. Mirando al pasado, veo que en realidad éramos muy pocos los que nos interesábamos por estos productos. Y los que verdaderamente jugábamos menos.

    De lo que si me he dado cuenta, es de que TSR Inc al momento de la venta, estaba siendo un muy mal negocio, muy desorganizado y sin una línea de negocios definida. Y de que WotC solo dejó aquellos productos que comercialmente eran viables. Pero no solo eso, se enfocó en un producto emergente, el famoso Magic. Y lo hizo bien. Las pruebas son que actualmente son muchos más los que han jugado Magic a los que en mi tiempo jugábamos rol. Buen negocio.

    Creo que la irrupción de grandes compañías genera un cambio, un quiebre, pero no necesariamente es malo. Os tiempos cambian, y lo que nos parece mal hoy con el tiempo vemos que ha sido una buena decisión.

    Creo que si una compañía grande irrumpiera lo positivo sería que las otras se verían obligadas a mejorar y diferenciarse, ofreciéndoselos más y mejores alternativas donde elegir, aunque ahora no lo veamos así de claro.

    Ahora, si eres un romántico, no hay nada que hacer XDD

    • Hola. Gracias por ponerme la proa, jajaja. También recuerdo la caída de TSR y las esperanzas de un D&D mejorado y súperproducido, que al final terminó en una re-edición y re-planteo del sistema, bonito, sí, pero sin el espíritu ese del que todos tenemos un buen recuerdo (la desaparición del universo Sol Oscuro creo que fue lo único bueno de todo aquello). Antes las cosas se hacían y se producían más por gusto e intuición que por estudios de estadísticas… los frikis de antaño debieron convertirse en yuppies o ser sobrepasados por un sistema frío y cuidadosamente calculado. Eso mismo es lo que me hace pensar en que la estrategia de Hasbro es identificar las amenazas emergentes, comprarlas y bajarles el perfil a través de su apéndice pseudo-friki Wizards of the Coast.

  3. Pingback: Spiel-des-Jahres 1980 y el divorcio de Hasbro con el mundo de los juegos de mesa | La Ludoteca de Pampala

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s