Breve Historia y Curiosidades de la Ludoteca de Pampala

Hola a todos. Lamentablemente esta semana nuevamente no hemos podido quedar para grabar, pero para aliviar un poco la pesadumbre que podría producir aquello, me he tomado la libertad de realizar un poco de investigación histórica para poder dar a conocer una breve historia de esta Institución Lúdica y algunos antecedentes interesantes o curiosos sobre el castillo que la alberga… Por supuesto que se trata solamente de un trabajo de imaginación inspirada, pero está hecho con cariño para todos nuestros amigos, seguidores, escuchas, lectores y visitas en general. Al final de la entrada podrán encontrar los vínculos para descargar un documento especialmente confeccionado para su lectura en PDF y también para escuchar el relato en formato de audio MP3.

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ORÍGENES Y FUNDACIÓN
Si bien es cierto, la Ludoteca de Pampala fue fundada por Real Edicto del Czar Pandolfo Jovino Esteban Miravento Electo-de-Fornovia, el 19 de octubre de 1500 (calendario del Reino Secreto[1]), como parte de los festejos y actividades del 15to. Centenario, la tradición lúdica del Castillo de Monteverde, se remonta al año 1404, cuando el paisajista Francesco Baldo remodeló los parques y jardines que rodean la residencia, incorporando un total de 112 detalles de orden lúdico, incluyendo el parque de ajedrez, varias esculturas en mármol, la fuente de la fortuna y varias pérgolas con mesas y también algunas mesas aisladas para distintos juegos, dispersas por todo el predio. Con el tiempo, la morada llegó a ser reconocida públicamente como “el castillo de los juegos”.

El Castillo de Monteverde (o “castillo de los juegos”), data del año 877 y fue construido sobre las ruinas de una antigua fortaleza, para ser utilizado como la residencia capitalina de la Casa de los Miravento, uno de los linajes electores más importantes del Ducado de Fornovia. El momento en que fue construido, Monteverde era una colina de no demasiada altura, ubicada a las afueras de la ciudad de Pampala, la cual, en ese entonces estaba restringida a la Île-del-Sodarno[2]. Luego, con el crecimiento y desarrollo de la ciudad, Monteverde fue absorbido por la urbe de tal modo que actualmente se encuentra incluido dentro del casco histórico marginal a la isla.

Se dice que la magnificencia y misteriosa opulencia de los parques y jardines diseñados por Baldo, cautivaron desde pequeño al heredero del ducado de Fornovia, y que además, él gustaba de reunirse con aquellos ciudadanos que allí se congregaban para disfrutar de su belleza y para aprovechar las hermosas mesas labradas en granito para jugar, de modo que cuando se supo la noticia de que él, ya convertido en Czar, decidió prescindir de la residencia familiar y convertirla en ludoteca, si bien es cierto fue bien recibida por el pueblo, la verdad es que no sorprendió a casi nadie (salvo quizás a los demás miraventos que gustaban de aprovechar la morada).

Aquel mismo Real Edicto que daba nacimiento a la “Real Ludoteca de Pampala” (o simplemente “Ludoteca de Pampala”), confería también la investidura del antiguo Maestro de Ajedrez del Czar, don Horacio H. Basauri, como Director de la misma y lo facultaba con especiales poderes para llevar adelante aquella nueva “Real Institución”. Pronto un centenar de maestros de diversos juegos, diseñadores, algunos bibliotecarios y varios profesionales en las más diversas materias, como juristas, curadores, coleccionistas, impresores y encuadernadores, historiadores y hasta “caza-recompenzas”, fueron contratados tanto localmente como desde todas partes del globo, para conformar la primera dotación de la ludoteca y para formar a las nuevas generaciones de ludotecarios.

 

LA “VELETA DE LAS BRUJAS” Y LOS PENDONES ENCANTADOS
Además de la hermosa arquitectura característica del castillo, uno de los aspectos arquitectónicos más relevantes del complejo lo constituye la atalaya mayor, conocida como la “Torre de las Azucenas”, cuyo pináculo está rematado en una larga espiga de hierro negro, coronada por una veleta forjada en el mismo metal, la cual es conocida como la “Giraldæ Maleficarum” o “Veleta de las Brujas”, a la que se le atribuye la propiedad mística de dispersar el vuelo de dichas aberrantes mujeres adoradoras de la oscuridad, las cuales proliferaron bastante durante los “años oscuros” anteriores a la “Gran Siega”, pero cuya memoria logró trascender como parte del folklor local.

Fue durante la administración del benemérito Ludotecario-Director H.H. Basauri, cuando se definió como emblema de la ludoteca, la imagen de un dado enseñando tres de sus caras, en las cuales aparecían inscritas cada una de las tres palabras que formaban el lema de la institución: “Luditas-Voluntas-Atis”[3]. Este blasón perduró aproximadamente por 170 años ininterrumpidos, hasta que en 1671, el Ludotecario-Director en funciones, don Hermegildo Fausto, decidió por motivos desconocidos, prescindir de él lienzo y cambiarlo por la imagen de la “Giraldæ Maleficarum” sobre dos pendones alargados y triangulares serpenteando al viento ¡en dirección apuesta a la que indicaba la veleta! La cosa trascendió rápidamente y muy pronto comenzaron a hacerse más cotidianas las ácidas conjeturas acerca de la salud mental del Director en las deliciosas y acaloradas conversaciones por todos los clubes, cafés y bares de la ciudad.

Grande fue la sorpresa cuando al poco tiempo se izaron en la misma espiga de la “veleta de las brujas”, y debajo de ésta, aquellos mentados dos pendones, el superior en colores anaranjado y verde, con un disco blanco y un monigote negro en su interior; y el inferior en colores amarillo y rojo, con un disco blanco con la silueta de un caballo de ajedrez. Pronto corrió el rumor de que dichos pendones habían sido encargados por el mismo Director Fausto a un extraño y misterioso fabricante de telas y alfombras en Persia, lo que al parecer sería cierto, ya que fuentes confiables aseguraron que eso se le había informado “oficialmente” al Czar, cuando éste pidió explicaciones al respecto. Entonces muchos supusieron el fin de las funciones del Director y la inminente entrega de tan eminente y digno cargo…

Sin embargo, fue aún más grande la sorpresa cuando al pasar el tiempo, Hermenegildo Fausto continuó en su puesto y además la gente comenzó a notar que aquellos pendones no sólo parecían no desgastarse, sino que además de esto, no dejaban de flamear jamás y siempre lo hacían en la misma dirección, haciendo caso omiso a las condiciones meteorológicas que reinasen, ya sea con ausencia de viento o durante las rachas más intensas…

La “veleta de las brujas” y los pendones encantados siguen siendo, hasta día de hoy, el símbolo oficial de la Ludoteca de Pampala, aunque el antiguo dado con inscripciones latinas todavía se utiliza como sello Ex-Libris en los juegos, libros y reglamentos propiedad de la Ludoteca

 

LA FUENTE DE LA FORTUNA Y LOS DADOS TRUCADOS
Otro de los símbolos más comúnmente asociados a la Ludoteca, son los dados de seis caras con resultado de 6 puntos en todas ellas, los cuales se han convertido en el souvenir más característico y más adquirido por los visitantes, ya sean los oficiales que pueden conseguirse en la tienda (por la módica suma de 2 coronas), o aquellos que venden los comerciantes ambulantes o establecidos en los alrededores del castillo.

La raíz de la tradición de estos dados trucados no se explica en que la Ludoteca sea un sitio donde se haga trampa en los juegos o donde se promueva el uso de dicho recurso, aunque aquello algo de verdad esconde; el asunto es que en algún momento indefinido de la historia de la Ludoteca, surgió la costumbre entre sus visitantes de mojar los dados en el agua de la fuente de la fortuna para que éstos tuviesen tendencia a las buenas tiradas. Más tarde corrió el rumor de que arrojando al agua aquellos dados que hubiesen mostrado un marcado mal desempeño, el jugador se liberaría de su mala suerte. Finalmente la tradición mutó y derivó, seguramente con alguna influencia del mundo exterior, a que si se arrojaba un dado a la fuente, de espaldas a ella pidiendo un deseo, éste se cumpliría si el dado mostraba resultado de 6 puntos al descender hasta el fondo de la pileta. No obstante, ya sea por la dificultad de comprobar el resultado posteriormente o por el intenso deseo de ver sueños cumplidos, pronto comenzaron a aparecer bajo el agua dados que habían sido modificados artesanalmente. Tardó lo que dura la lombriz en el pico del pavo el que alguien descubriese la veta comercial de tan divertida e inocente bajeza. La tradición ha evolucionado de tal manera, que ahora hasta existe la creencia de que el color de los dados lanzados a la fuente debe estar relacionado con el deseo que se pide, por lo que… ¡ya están disponibles en la tienda de la Ludoteca las bolsas con dados trucados de diferentes colores! ¡Corre por la tuya!

 

OTRAS CURIOSIDADES…
La intrincada arquitectura de la Ludoteca está plagada de detalles notables, lo mismo que el paisajismo de los parques y jardines exteriores; repletos de misteriosas curiosidades, como la mesa de go bajo el cerezo del parque norte, en la cual nadie juega en primavera, cuando el árbol está en flor, ya que la leyenda dice que el jugador que pierde muere irremediablemente al caer luego la última flor de aquel cerezo…; u otros rincones relevantes, como la mayor colección conocida en el orbe sobre literatura relacionada con los juegos de mesa, que compone la Sección Codex de la Ludoteca. Lamentablemente, resulta imposible detallar todos estos aspectos tan dignos de mención en un texto tan reducido como éste, por lo que hablaremos, finalmente, de un último detalle que resulta, al menos, curioso…

Se trata del Reloj Zodiacal del frontón del acceso a la 7ma. nave, el cual puede admirarse desde el patio de los dameros, que aparentemente parece ser un reloj astronómico común y silvestre, como aquellos que adornan algunas edificaciones en Europa y que proliferaron en el Viejo Continente[4] alrededor del año 1400 (calendario occidental), sin embargo, el visitante detallista podrá notar, no sin un dejo de incredulidad y hasta con ignorante frustración, que se trata de un extraño ejemplar de tan sólo 9 horas en lugar de 12, y cuyo disco está formado por un vitral que representa nueve casas (divisiones radiales horarias del disco), cada una de las cuales enseña un símbolo diferente, asociados a cada una de las nueve horas de aquel reloj, las cuales el artista representó mediante las caras de un dado imposible de nueve lados: 1 “El Autómata”, 2 “El Can”, 3 “El Sombrero”, 4 “El Zapato”, 5 “El Jinete”, 6 “La Carretilla”, 7 “La Plancha”, 8 “El Gato” y 9 “El Dedal”.

reloj_zodiacalHasta hace no demasiado tiempo, dicho reloj se había considerado tan sólo como una excentricidad en el decorado del castillo, cuyo registro habría quedado olvidado en algún eón a lo largo de la historia de éste, sin embargo, recientemente, durante unas excavaciones realizadas en una de las más profundas mazmorras, ocasionada según dicen por un pequeño derrumbe en una muralla de piedra, se descubrió una cámara ciega con antiquísimos documentos de invaluable valor histórico y cultural, los cuales fueron cuidadosamente clasificados, registrados y derivados a la Real Universidad de Pampala para su estudio en detalle; uno de aquellos documentos al parecer hace referencia al mentado reloj, lo cual es reconocible por las imágenes que ilustran los pergaminos, sin embargo el texto manuscrito utiliza un sistema de escritura desconocido y al parecer bastante hermético, del que algunos incluso han aventurado asociar algunas familias de caracteres con el famoso manuscrito Voynich, pero a la fecha aún no hay resultados concluyentes.

Sin perjuicio de lo anterior y aún sin fundamentos sólidos que lo respalden, el misterio de aquel reloj ha fomentado y hecho crecer la creencia de que la fortuna de los jugadores estaría sujeta a la influencia de lo que se ha llamado el zodiaco lúdico, de un modo similar al que lo hacen otros zodiacos, como el occidental, el chino o el azteca; incluso, algunos jugadores ya comienzan a identificarse con alguno de sus nueve signos.

 

EL CAMINO DE LA LUDOTECA
Para cualquier Pampalés, la existencia de la Ludoteca es algo de lo más normal y cotidiano, existencia que no reviste misterio alguno; en general, cualquier habitante de Pampala, hombre o mujer de a pie, podría levantarse un día y visitar la Ludoteca dentro de los horarios permitidos para ello, sin más.

Sin embargo, para los forasteros, la ubicación del paradero de la Ludoteca se hace algo extremadamente difícil de encontrar, atribuyéndose a dicha condición, reminiscencias de misterio e incluso de orden mágico.

El hecho reviste cierto interés, ya que cuando el viajero se aproxima a la ciudad por el antiguo camino de las montañas y la mira desde lo alto hacia el valle del Sodarno, las agujas de las torres y especialmente los pendones encantados de la Torre de las Azucenas, son nítidamente distinguibles entre la maraña urbanística y el precioso “reino de los tejados” que conforman los techos de la “ciudad eterna”. No obstante, una vez dentro de la ciudad, esa misma maraña urbana hace que los edificios de la Ludoteca se pierdan de vista en los alrededores de la colina de Monteverde, en un laberíntico, intrincado y enclaustrado trazado de calles, callejas y callejones que configuran aquel barrio… las indicaciones más detalladas de los locales siempre se hacen insuficientes y la estricta Ley de Reserva Cartográfica que rige sobre el mapeo del Reino Secreto no ayuda demasiado. No obstante, se dice que existen señales de algún tipo interpuestas en las cercanías de la Ludoteca, las cuales bien interpretadas por un iniciado, conducirían inequívocamente hacia las puertas del complejo; es más, la mayoría de los rumores apuntan a que aquel camino comienza en un bar público (pub) llamado “The Belvedere”, el cual está ubicado en la esquina sur-occidental del cruce de las calles “Hoffmann” con “Reverendo Awdrey”, y es propiedad de la familia Escher, desde hace siglos.

Aunque existen maneras más sencillas de dar con la Ludoteca, como hacerse acompañar por un local o a través del acceso fluvial que existe en el Canal de las Golondrinas, junto a la colina de Monteverde (previo el pago de varias coronas a alguno de los barqueros que conocen la gruta correcta), los jugadores más radicales insisten en la importancia iniciática de hacer y resolver por si solos el camino, lo cual atraería gracias innumerables en la futura vida lúdica de aquellos que lo consiguen.

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LA LUDOTECA EN LA ACTUALIDAD
En la actualidad, la ludoteca cuenta con una colección de más de un millar de ejemplares, la cual crece semana con semana. La inmensa mayoría de estos títulos se encuentran permanentemente disponibles para ser jugados en los salones de los respectivos departamentos de la ludoteca pública, además de las exquisitas piezas existentes en el Mvseo Lvdico y en la críptica Sección Prohibida, la cual en si misma constituye material de leyenda, ya que en ella se conservan ciertos ejemplares malditos y varias otras especialidades que es mejor mantener alejadas del conocimiento y manos del vulgo.

El personal de la Ludoteca alcanza una planta estable de 200 ludotecarios, de los cuales, la inmensa mayoría, incluido el Ludotecario-Director, son voluntarios internos.

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NOTAS:

[1] Para calcular las coincidencias entre el calendario del Reino Secreto y el calendario gregoriano occidental, se debe considerar que para el primero, el año 0 corresponde al año 35 D.C. del segundo; por lo demás, ambos son exactamente iguales.

[2] Isla que se forma por la abertura en dos brazos del río Sodarno y que luego vuelven a cerrarse, de modo similar a lo que en su día sucedía con la ciudad de Lutecia y que actualmente es París.

[3] “El juego hace libre”.

[4] Pueden encontrarse en Estrasburgo, Berna, Venecia, Wells, Munster, Lyon, Lier, Rostock, Exeter, Gdansk, Londres, Lund, Brescia, etc. siendo el más famoso el de Praga.

 

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Escuchar audio en streaming (o descarga en MP3)

 

(los efectos de sonido y música de fondo del audio, se han confeccionado y añadido utilizando el D&D Sampler de Icexuick)

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2 pensamientos en “Breve Historia y Curiosidades de la Ludoteca de Pampala

  1. Tomás, que entrada más distinta y entretenida. Me imagino que esta es la historia oficial, y que debe haber una alternativa…

    Me pregunto si la prohibición de hacer mapas a impedido que alguien haya construido alguno apócrifo, no me imagino que un lugar tan especial no tenga una representación gráfica.

    XDD Saludos

    • Gracias Emilio, como me lo comentaste alguna vez, esta historia pretende de dotar de un cuerpo al concepto que yo quería otorgarle a la Ludoteca en un comienzo… una especie de “Hogwarts” para los jugones, con mitología propia; un sitio en el que además de jugar, también se pueda estudiar, conversar, profundizar, realizar investigación e incluso tener aventuras.

      Ya te decía en el hangouts que siempre me había gustado mucho el rollo de la imaginación inspirada y cuánto me marcó el texto de contraportada de El Silmarillion, donde dice eso sobre la “ambición del poder y la capacidad de crear” (o algo así).

      Como creador, sólo puedo referirme a lo oficial (y no necesariamente verídico)… las historias alternativas tendrán que ser propuestas por otros… aunque debo reconocer que he cogido mucho de mi novela inacabada “Entre Espuma y Hojarasca” para situar la Ludoteca en tiempo y espacio (puedes ver los capítulos que he publicado en mi otro blog: Cartas desde Tomasinovia).

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