Historia de Ravensburger

“Ravensburger Spieleverlag GmbH”, fue fundada en 1883 por Otto Robert Maier en el pueblo de Ravensburgo, una pequeña localidad ubicada cerca del lago Bodensee, en la región conocida como Alta Swabia al sur de Alemania (estado federado de Baden-Württemberg).

Otto Robert Maier, en 1876, con 26 años de edad y luego de terminar sus estudios, debió asumir como co-propietario junto a su madre, el negocio que su padre, Carl, les dejó luego de su repentina muerte en 1867: una librería llamada “Dorn’schen Buchhandlung”.

Junto con la administración de aquel negocio familiar, Otto comenzó a desarrollar intereses acordes a las necesidades de sus clientes, como el diseño y edición de guías geográficas, fichas sobre biología, instructivos sobre oficios técnicos y artesanías y otros tipos de publicaciones de naturaleza educacional y didáctica. En 1883, firmó su primer contrato importante para la confección de una colección de patrones para el diseño y fabricación de lápidas mortuorias, los que serían utilizados por los canteros locales.

Un año más tarde, en 1884, contrató a un profesor y autor para el diseño de ocho “gesellschaftsspiele”, juegos de mesa para adultos, los que serían fabricados y vendidos por “Dorn’sche Buchhandlung”; pronto saldría a la luz el primero de ellos: Reise um die Erde (Viaje alrededor del mundo), el cual estaba fuertemente inspirado en una novela publicada nueve años antes por Julio Verne, “La vuelta al mundo en 80 días”. En aquel juego, los jugadores debían encarnar al excéntrico millonario inglés, Phineas Fogg.

Reise um die Erde constituyó tal éxito, que se mantuvo en producción durante los siguientes 30 años. Además del tema, que para la época resultaba sumamente interesante, la clave de aquel éxito fue la inusitada y poco común calidad del diseño y de los componentes del juego, especialmente sus vivos colores, unas detalladas figuras y un tablero de cartón duro.

Cabe destacar que Maier utilizó múltiples proveedores para los distintios componentes del juego, en lugar de cubrir él mismo todas aquellas necesidades, limitándose a poner todo dentro de sus cajas para la distribución y venta final de ese juego y también de los siguientes.

Independientemente al éxito de sus juegos, Maier no abandonó los demás aspectos del negocio y en 1885 volvió a publicar una nueva colección de lápidas y otros textos tipo “cómo hacerlo” para artesanos, canteros, albañiles y demás oficios relativos a la aplicación del diseño en la construcción, de tal modo que, con el resurgimiento del interés sobre el embellecimiento urbanístico mediante líneas arquitectónicas de épocas pasadas, a expensas de la reciente creación del Imperio Alemán, el negocio familiar de los Maier se vio inmensamente favorecido.

En 1891, con la muerte de su madre, Otto se convirtió en el único propietario de “Dorn’schen Buchhandlung”, pero al poco tiempo decidiría vender la librería para dedicarse de lleno a la publicación[1]. En 1892, su nuevo negocio, “Otto Maier, Verlagsbuchhandlung” (lo que vendría a ser una editorial), fue oficialmente registrado en Ravensburgo. En aquella misma época, Otto contrajo matrimonio, se convirtió en padre y se mudó a vivir con la familia de abogados de la cual provenía su esposa.

En 1899 trasladó su negocio al nuevo edificio especialmente construido para tal efecto, ubicado en el centro de Ravensburgo, en el cual también fijó su nueva residencia, junto a su familia.

Desde el nuevo centro de operaciones, Otto Maier se encargó de publicar nuevos catálogos de diseño y también textos educacionales y juegos de mesa, esta vez bajo los pseudónimos de “Otto Robert” y “C. Hoffmann”.

Para el cambio de siglo (1900), Otto Maier decidió registrar la marca de “Ravensburger Spiele”, debido al éxito del cual disfrutaba en lo referido a producción de juegos de mesa, aproximadamente desde 1890 y que se mantendría hasta el estallido de la Gran Conflagración de 1914 (o 1ra. Guerra Mundial). Junto con lo anterior, también en el año 1900, se patentó el característico triángulo azul, sello de la marca, en la Oficina Imperial de Patentes.

Por aquellos años se contrató el servicio como agente viajero de Jacob Dietler, un experimentado distribuidor literario de aquella época. Para 1902, el catálogo de Ravensburger Spiele incluía más de 100 juegos, sin haber dejado de lado los demás rubros de la empresa.

El paso siguiente sería la expansión fuera del territorio alemán, con lo que en 1912, Ravensburger editaba juegos en doce idiomas, con distribución a prácticamente toda Europa; sin embargo todo este esfuerzo se vendría abajo junto al bramido de los cañones a partir de agosto de 1914; en ese momento la empresa tenía 19 empleados y generaba ganancias por un cuarto de millón de marcos de oro.

Los hijos mayor y menor de Maier, Otto Jr. y Eugen, debieron enrolarse en las fuerzas armadas alemanas, mientras que el otro, Carl, se quedó en casa ayudando a su padre en el negocio. Afortunadamente, ambos hijos soldados regresaron ilesos desde el frente en 1918 y se alinearon también dentro de la empresa familiar. Tres años más tarde, Otto Jr. se había convertido en socio y se desempeñaba como Director General.

En 1921-22, el peso de las reparaciones de guerra asumidas por Alemania a través del Tratado de Versalles[2] se hacían sentir en toda su intensidad sobre toda la abrumada sociedad germana, lo cual, sin embargo y contra todo pronóstico, tuvo un efecto relativamente positivo para el negocio de la familia Maier; el explosivo disparo en la inflación hizo que la gente estuviese mucho más dispuesta a gastar dinero fresco en objetos y bienes no perecederos como libros y juegos. Por contrapartida, el acceso a materiales de fabricación era más caro y limitado, y los embarques de productos manufacturados rara vez cumplían sus plazos.

Dicha situación provocó la inquietud en Otto Maier sobre la posibilidad de fabricar él mismo sus productos. Para lograr aquella independencia, Ravensburger Spiele contrató a un prestigioso encuadernador y a dos impresores; con el efectivo en caja se pagó la construcción de un nuevo edificio, a un costado del antiguo, para albergar las nuevas facilidades de la empresa.

En 1924, Otto Maier se retiró del negocio, poniendo a su hijo mayor, Otto Jr. a la cabeza de éste como Director Ejecutivo, mientras que los demás hijos pasaron a la categoría de socios. En diciembre del año siguiente, Otto Maier (padre) abandonó este mundo.

Bajo la dirección de Otto Jr., éste se dedicó principalmente a la labor editorial, dejando los rubros sobre publicación de libros técnicos y de arte a su hermano Carl, y la edición de juegos y libros infantiles a su hermano Eugen.

Cuando la Gran Depresión Mundial golpeó a Alemania a principios de los años 30s, Ravensburger sufrió tremendamente dicho impacto en su economía, sin embargo, gracias a una excelente gestión se logró capear gran parte de la crisis e incluso lanzar un programa de obras públicas: la renovación de uno de sus edificios en el centro de la ciudad.

A partir de 1933, con la ascensión al poder de Hitler y del Partido Nacionalsocialista Alemán, la línea editorial de Ravensburger se enfocó en la producción y distribución de material relacionado con el desarrollo personal de las expresiones artística, artesanal y técnica, tan demandadas por la nueva idiosincrasia nacional, como kits de costura y bordado para chicas, aeromodelismo para jóvenes, labores artesanales, etc… todo muy dentro del nuevo modelo de sociedad alemana, pero cautelosamente sin llegar a politizarse de modo alguno, logrando mantenerse en un delicado equilibrio mediático que le permitió impedir que la empresa fuese utilizada con fines de producción de propaganda para difusión de la ideología Nazi, por una parte, ni que se la censurase, por la otra, como fue el destino de muchas de las editoriales del país durante aquellos años.

Para el inicio de la 2da. Guerra Mundial, la planta de personal que trabajaba en Ravensburger se había disminuido bastante, tanto por aquellos judíos que debieron abandonar Alemania cuando se inició la represión interna, como por la militarización de la población masculina, incluyendo a Eugen Maier.

Aquellos fueron tiempos duros para la empresa, sobre todo cuando comenzaron a hacerse más frecuentes los bombardeos aéreos sobre las ciudades alemanas, sin embargo, ninguno de sus edificios fue dañado. No obstante la guerra sí cobró un precio brutalmente caro para la familia Maier, ya que Eugen cayó muerto en combate el día 8 de mayo de 1945, el mismo día en que se declaró el fin de la guerra en Europa.

Pese al dolor de la pérdida, la buena estrella de la compañía no pareció cambiar durante el caos posterior al término de la guerra, por el contrario, se logró capitalizar bastante en la medida que las tropas francesas que ocuparon Ravensburgo demandaron prácticamente todas las existencias e incluso exigieron una reactivación del negocio para poder satisfacer dicha demanda. Los productos apolíticos y de sano esparcimiento producidos por Ravensburger eran altamente solicitados, en gran medida porque conservaban y evocaban el espíritu de “los buenos días de antes”.

Con buenas ganancias, la compañía comenzó a disfrutar de sus dividendos y a expandir nuevamente sus negocios por toda Alemania y el resto de Europa. Nuevos agentes viajeros fueron contratados, se volvieron a diversificar los rubros de producción y a partir de 1948 se comenzó a participar activamente en las principales ferias anuales de libros y juguetes de Alemania: Frankfurt/Main y Nuremberg.

Con la llegada de los años 50s, la empresa comenzó a vivir un nuevo cambio generacional; luego de la muerte de Otto Jr., asumió el mando de ella Carl, mientras que los hijos de Otto y de Eugen, Otto Julius y Peter (respectivamente) comenzaban a asumir responsabilidades en la empresa, como igual lo haría Dorothee Maier, hija de Eugen, en 1959.

Por su parte, Peter Maier, al igual que lo hiciera antes su padre, llevaría las riendas de la división juguetera de Ravensburger, considerando también la producción de los juegos de mesa. Esta división cobraría una trascendental importancia para la compañía durante la segunda mitad de los años 50s, cuando el desarrollo de nuevas tecnologías comenzaría a deteriorar el interés por los libros técnicos y de diseño que hasta ese entonces habían sido la principal fuente de ingresos para Ravensburger. El asunto es que paralelamente a dicho proceso regresivo, comenzó a ser cada vez más solicitada, a nivel mundial, las líneas de producción juguetera suizas y alemanas, dentro de las cuales destacaba la de Ravensburger Spieler.

En aquellos años se producirían varios juegos de mesa que constituyeron un gran impacto: entre otros, en 1957, un juego de fútbol creado por un famoso periodista deportivo alemán, en 1959 se editaría Memory, el mundialmente conocido juego de memoria creado por el suizo Heinrich Hurter, y en 1960 salió Malefiz, del autor alemán Werner Schöppner, juego que en el extranjero llegó a conocerse como Barricade. Para 1964, la compañía facturaba ventas por 10 millones de marcos alemanes.

Durante la segunda mitad del s. XX, Ravensburger Spieler llegó a convertirse, con diferencia, en el mayor productor de juegos de mesa de toda Alemania. A partir de 1964, también se introdujo con gran éxito la producción de rompecabezas, en un principio confeccionados en madera, posteriormente en cartón y con la tremenda ventaja de no requerir reglamentos ni traducciones, elementos críticos al momento de vender y exportar, rápidamente se convirtieron en el producto insignia de la juguetera.

A partir de 1965, la empresa comenzó un nuevo programa de expansión y apertura del negocio en el extranjero, estableciendo filiales en otros países de Europa Occidental, incluyendo Suiza, Austria, Francia y el Reino Unido, lo que produjo que para comienzos de los años 70s la ventas se dispararan en un alza cuantitativa sin precedentes en la historia de la compañía. En 1977 el crecimiento Ravensburger era tal, que para su administración debió de separarse en dos subsidiarias con personalidad jurídica y comercial independientes: “Ravensburger Spieleverlag GmbH” (juegos) y “Ravensburger Buchverlag Otto Maier GmbH” (libros). Para 1978, la fuerza laboral del consorcio “Ravensburger AG” alcanzaba sobradamente las 800 plazas, incluyendo 27 agentes de negocios y facturaba ventas por más de 100 millones de marcos alemanes.

En el año 1979, Carl Maier murió a los 85 años de edad.

Durante la década de los 80s, la compañía se abrió a los nuevos mercados emergentes derivados de las industrias de la televisión y el vídeo, creando una productora de TV enfocada en programas infantiles y educativos. Del mismo modo, durante los 90s incursionó en el desarrollo y publicación de contenidos multimedia y también en la creación de parques de diversiones; ninguna de aquellas iniciativas tuvo demasiado éxito, por el contrario, ocasionaron importantes pérdidas, las que resentirían las finanzas de la empresa al menos hasta 2001.

En 1999 se publicó el juego Ra, del destacado diseñador alemán, Reiner Knizia, lanzamiento que se realizó bajo el sello de “Alea”, creado especialmente para la edición y distribución de lo que sería la línea de juegos para aficionados más recalcitrantes. Bajo este mismo sello, durante los años siguientes se publicarían varios juegos importantes de autores connotados, como Die Fürsten von Florenz (Príncipes de Florencia) de Wolfgang Kramer, Richard Ulrich y Jens Ch. Ulrich, en 2000; Die Händler von Genua (Genoa) de Rüdiger Dorn, en 2001, Puerto Rico y su hermano menor de cartas, San Juan, ambos de Andreas Seyfarth, en 2002 y 2004 respectivamente; Im Jahr des Drachen (En el Año del Dragón) de Stefan Feld, en 2007 y Bora Bora, también de Stefan Feld, en 2013.

Del mismo modo que con “Alea”, Ravensburger implementó otro sello, “FX Schmid”, para juegos de mesa infantiles y familiares.

A partir del año 2000, con el retiro de Dorothee Hess-Maier, una prima de Otto Julius Maier que hasta ese entonces se desempeñaba como Directora Ejecutiva, la dirección de la compañía fue asumida por primera vez por agentes externos a la familia que la había fundado. Bajo esta nueva dirección, Ravensburger continuó creciendo en forma moderada, pero estable dentro de la industria juguetera, posicionándose sólidamente dentro de los mercados. Además de continuar ofreciendo sus productos tradicionales, a partir del nuevo milenio comenzó también a desarrollar otros más sofisticados, como juegos de mesa inteligentes (los cuales incluían componentes electrónicos), puzles en tres dimensiones y juegos electrónicos, entre otros.

En septiembre de 2010, la división de rompecabezas de la compañía rompió el hasta entonces Record Mundial Guinness del “Rompecabezas más grande (mayor cantidad de piezas)”, que hasta entonces ostentaba la empresa española “Educa”, con un ejemplar de 24.000 piezas; el contendiente de Ravensburger fue diseñado por el artista pop Keith Haring, y consistía en una de sus obras llamada “Double Retrospect”, construida con un total de 32.256 piezas.

No obstante dicho galardón sólo sería ostentado por un año, ya que en septiembre de 2011 le sería arrebatado por un grupo de estudiantes de la Universidad de Economía de Ho Chi Minh (Vietnam), quienes construyeron un modelo de 551.232 piezas, el cual mostraba una flor de loto de seis pétalos; una alegoría artística sobre las seis áreas del conocimiento, de acuerdo al método de estudio “Mindmap”.

En la actualidad, Ravensburger ostenta uno de los catálogos de juegos de mesa más nutridos existente, con una multitud de títulos adecuados para todas las edades.

Reise um die Erde, 1884

Europareise (Journey Through Europe), 1954

Memory, 1959 (la imagen corresponde a la edición caja negra para el Benelux, de 1960)

Das Malefiz Spiel, 1960

Rivers, Roads & Rails, 1969

Tim und Struppi (Tin Tin), 1978

Sagaland (Enchanted Forest), 1981

Havannah, 1981

Metropolis, 1984

Gran (Quest), 1984

Tempo, Kleine Schnecke! (Snail’s Pace Race), 1985

Das ver Rückte Labyrinth (Laberinto), 1986

Goldgräber (Eureka!), 1988

Heisse Reifen (First to Reverse), 1988

Tikal, 1999

Java, 2000

Mexica, 2002

Puerto Rico, 2002

San Juan, 2004

Asara, 2010

Indigo, 2012

Bora Bora, 2013

[1] La antigua librería “Dorn’schen” seguiría funcionando con ese nombre y dedicada al mismo rubro de venta de manuales hasta convertirse, en 1910, en la Editorial Karl Alber, la cual fue cerrada por el régimen nazi del III Reich, durante la Segunda Guerra Mundial, aunque en la actualidad sigue funcionando.

[2] Firmado entre los Aliados y Alemania el 28 de junio de 1919.

Referencia principal:
http://www.fundinguniverse.com/company-histories/ravensburger-ag-history/

Referencias complementarias:
http://www.ravensburger.com/es/start/index.html
http://www.aleaspiele.de/Pages/Title/
http://en.wikipedia.org/wiki/Ravensburger
http://en.wikipedia.org/wiki/Keith_Haring
http://www.guinnessworldrecords.com/records-1/largest-jigsaw-puzzle-most-pieces

Las imagenes han sido extraídas desde www.boardgamegeek.com

Anuncios

10 pensamientos en “Historia de Ravensburger

  1. Uno de los mejores artículos que he leído en mucho, mucho tiempo. Exquisito recorrido por la historia de una compañía juguetera que marcó la historia de nuestro hobby.

    Bien estructurado, escrito de forma amena y muy divulgativo. Todo un acierto. Por ponerle una pega, quizá las imágenes de sus ediciones se podrían haber intercalado con el texto para hacerlo más atractivo visualmente… pero supongo que habrían interrumpido el flujo de información.

    • ¡Moondraco!, haces que me sonroje, jajaja. Qué buen que te haya gustado tanto el artículo, porque la verdad es que lo he hecho con bastante cariño y toda la dedicación que he podido, y aunque las fuentes de las cuales dispongo no pueden considerarse 100% fiables, creo que como conocimiento general está bien y no dudo de la buena fe de ellas.

      Sobre las imágenes, en esta entrada y al igual que las anteriores sobre Parker Brothers y Milton Bradley, he creído mejor colocarlas todas al final a modo de galería.

      Un gran abrazo.

  2. ¡Mi más sincera enhorabuena por la entrada! Me ha encantado la lectura y andaba yo en mi cabeza pensado mientras leía y ¿¿¿¿que pasó durante la I GM y en la II ???? Y la verdad es que en Alemania es impresionante la cantidad de juegos que ves de Ravens y una pena que aquí la mayoría de lo que nos llega son puzzles.

    Os animo a que hagáis más entradas como esta, sé que llevan tiempo pero para el lector son un regalo.

    • Hola Sheila, que bueno que te haya gustado la entrada; imagino que ya habrás visto las anteriores.

      A nosotros también nos gusta escribir sobre estas cosas, lamentablemente no siempre se dispone de todo el tiempo que uno quisiera… De hecho, el material de estas entradas forma parte de un proyecto más grande en el que llevo trabajando bastante tiempo (y que actualmente va por la Pág. 200, aproximadamente 😉 ), de ahí un poco la regularidad que ha habido al momento de ir publicando ésta y las entradas precedentes (de MB y Parker Bros.), pero la verdad es que para las que quedan (Hasbro, Mattel, Avalon Hill y Games Workshop), aún no he escrito nada, así que seguramente habrá que esperar un poquito más… Pero la paciencia es una muy excelente virtud a cultivar para un jugón, sobre todo cuando hay AP, jajaja.

      Un saludo enorme desde Pampala, la ciudad más allá del último horizonte…

      • Pues te voy a ser sincera, es la primera que leo. Pero habéis despertado mi interés lector y sabidoncio así que me leeré las dos entradas anteriores y ya os comentaré. Espero que ese proyecto de 200 pg (por ahora) termine convirtiéndose en algo público, a mi me gustan los “trabajos” de investigación. Por lo que ¡ánimo y a seguir con ello!

  3. Un par de datos extra que quizás te puedan interesar:

    – Ravensburger fue la primera empresa galardonada con el Spiel des Jahres, en 1979, por el juego “Hase und Igel” que recrea la fábula que por aquí conocemos como el Conejo y la Tortuga (allá ocupan un puercoespín en vez de la tortuga). El juego fue creado por David Parlett, y fue creado unos 6 años antes que fuera dado el galardón.

    – F.X. Schmid existió desde 1860, incluso antes que Ravensburger. Su nombre se debe a su fundador, Franz Xaver Schmid. La empresa se expandió notablemente en los 80’s por sus puzzles de buena calidad y tenía una buena variedad de juegos de mesa. Sin embargo para 1996 la empresa empezó a tener malos resultados por lo que fue adquirida por Ravensburger. La marca se mantuvo un tiempo, luego se transformó solamente en FX (mi copia de Torres es FX solamente) y ahora simplemente es Ravensburger.

    – El juego de mesa más vendedor de Ravensburger es Scotland Yard, con más de 4 millones de unidades vendidas desde 1983 y más de 10 ediciones sucesivas.

    – La marca “Alea” en realidad se escribe “alea”, sin mayúscula en la a.

    – Actualmente la gran mayoría de los juegos se fabrican en la República Checa, no en Alemania.

  4. Impresionante la entrada y el blog. He leído bastantes blogs, incluso intento tener uno, pero es muy dificil encontrar entradas tan interesantes y bien redactadas como esta. De verdad, me ha encantado, y entre reseñas, noticias y demás se hechan en faltan cosas como las que has escrito. Felicidades.

    • Muchas gracias, en verdad que los ludotecarios de por acá nos esforzamos por presentar entradas que salgan de la novedad y la noticia pasajera, es uno de nuestros objetivos. Muchas gracias por tu encomioso comentario, en verdad nos sirve para esforzarnos aún más. Un abrazo.

  5. Pingback: Historia de KOSMOS | La Ludoteca de Pampala

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s