La familia de los juegos Tafl (BHJM #009)

Alea_evangelii

Representación en un texto medieval del Alea Evangelii, uno de los ejemplares más exóticos de las variantes de los juegos de la familia Tafl

Alrededor del año 400 d.C., durante los albores de la Alta Edad Media, surgió en el norte de Europa, una familia de juegos de tablero con algunas características asociables a Las Damas y que muy posiblemente recogían su herencia desde el Ludus Latrunculum, como parte de la inmensa influencia que significaron en aquellos años las ruinas del Imperio Romano sobre las culturas bárbaras de las regiones germánicas, sajonas, celtas e incluso Escandinavia, a instancias de la máxima ampliación del “orbe”, gestada durante la época de los emperadores flavios, Trajano y Adriano, entre los años 98 y 117 de la Era Cristiana, cuando Roma alcanzó su mayor esplendor.

El término “tafl” es de estirpe nórdica y adopta varias formas semejantes entre los idiomas y dialectos de aquella familia de lenguas perteneciente a las frías regiones de Europa septentrional; la palabra significa literalmente “tabla” o “tablero” y puede derivar en otros significados asociados a superficies llanas y de tamaño doméstico. Lo interesante es que este término tan genérico va a ser utilizado para designar un tipo bastante específico de juegos, los cuales aun perteneciendo a un período histórico no especialmente orientado al ocio o al divertimento, tampoco eran los únicos juegos existentes; como veremos más adelante, los juegos Tafl van a convivir con los alquerques, molinos o danzas e incluso con juegos de otra índole como el Kubb o el Mölkky[1]. Una situación semejante ya había sucedido con el juego romano llamado Tabula.

Es posible encontrar referencias casuales a estos juegos por casi toda la tradición escrita existente de aquellos pueblos que los practicaron, particularmente en las respectivas sagas, como por ejemplo en la Saga Orkenyinga (escrita en Islandia alrededor del año 1200), la Saga Hervarar (S. XIII), la Saga Fridthjof (Islandia, 1300), el Völuspá (a partir del año 1220 en su forma escrita) y una mención de Ifan Ap Robert (1438-1469)[2]. Todas estas menciones obedecen a incrustaciones meramente nominales en obras tradicionales de índole poética, no muy sustanciales ni rigurosas históricamente.

Pese a que las reglas no se han conservado formalmente, éstas han logrado ser deducidas hasta un punto bastante razonable, principalmente gracias a escritos y crónicas bastante posteriores a la época de auge de estos juegos. La constancia histórica que sin duda constituye la más valiosa referencia sobre cómo debió de jugarse a los juegos Tafl, pertenece a la “Lachesis Lapponica”, las anotaciones que realizó el botánico sueco Linneo[3] en sus viajes por la región de Laponia (extremo norte de Finlandia), donde consignó los detalles sobre una partida a cierta variante de este juego que tuvo oportunidad de presenciar allí.

Los juegos Tafl son todos semejantes y sólo muestran pequeñas variaciones locales con diversas designaciones, ya sea por la localidad en la cual se practicaban o la época de su vigencia. En general consistían en un tablero de escaques regular; dos conjuntos de fichas distintos en cantidad y color para cada jugador (claras y oscuras); una disposición inicial de las fichas formando una especie de cruz cuadrada, con las fichas claras formando el centro o crucero, mientras que las oscuras ocupaban los extremos; y también un modo de mover y capturar las fichas.

Había también otros aspectos comunes, pero que merecen mención aparte, porque introducían al juego un factor que para ese entonces era bastante extraño en los juegos de esta naturaleza: la “asimetría” o diferencia de condiciones para un jugador y otro. Específicamente, el jugador que llevaba las fichas claras se encontraba en inferioridad numérica con respecto a su contrincante, pero también tenía una ficha especial y distinta al resto, lo cual definía condiciones de victoria distintas para cada jugador.

Las reglas del juego, de acuerdo a como han sido reconstruidas y en términos generales, resultaban bastante sencillas:

  • Existían dos bandos (dos jugadores), diferenciados tanto por color como por cantidad de fichas; las oscuras siempre eran en mayor cantidad y las claras, menos, pero que contaban con una ficha especial que en ocasiones de la llamaba “Rey” y en otras “Dux” (igual que en el Latrunculi). En un período más tardío del desarrollo de los juegos Tafl, al bando de las claras se le va a llamar “suecos” y a las oscuras “moscovitas”.
  • Todas las fichas se movían del mismo modo: en línea recta y ortogonal, tantos espacios libres como se deseara, es decir, como lo hacen las torres en el juego del Ajedrez.
  • La captura de fichas se realizaba mediante el procedimiento conocido como “captura de los guardianes” (al igual que en el Latrunculi de los romanos), es decir, ocupando las dos casillas adyacentes y opuestas a la de la ficha que se quería capturar.
  • El bando de las fichas oscuras (moscovitas) ganaba cuando lograban capturar al “Rey” o “Dux” (lo cual se producía cuando éste quedaba rodeado ortogonalmente por cuatro fichas, sin posibilidad de movimiento).
  • El bando de las fichas claras (suecos) ganaba cuando el “Rey” o “Dux” lograba alcanzar cualquiera de los costados del tablero.
  • Generalmente los escaques de las esquinas no podían ser ocupados por ficha alguna, lo mismo que el del centro, que sólo podía ser ocupado por el “Rey” o “Dux”.

Las diferencias entre una versión y otra de estos juegos conocidos como Tafl, eran principalmente variaciones en el tamaño del tablero y en la cantidad y disposición inicial de las fichas. A continuación se presentarán algunos de los ejemplos más relevantes:

EL HNEFATAFL
Se trata de uno de los juegos Tafl más antiguos de los que se tiene constancia y que proliferó principalmente en la parte más septentrional del subcontinente europeo, específicamente en la Península Escandinava, Jutlandia y posteriormente en la región bañada por las aguas del mar Báltico hasta Ucrania y a la “Rusia profunda”, siendo llevado por los vikingos en sus exploraciones fluviales.

Su nombre significa “Tablero del Rey”, aparentemente por la importancia de la ficha ubicada al centro del tablero y se jugaba con 13 fichas claras (incluido el “Rey”) y 24 fichas oscuras, sobre un tablero de 11×11 escaques.

Esta versión podría adjudicarse el título de haber sido también la más popular, debido a su gran expansión geográfica, la cual fue considerablemente más amplia que la de cualquiera otra.

De esta versión provienen las denominaciones de “Hnefi” para el Rey y “Hunns” (botones) o “Tæflor” (hombres del tablero) para el resto de las fichas.

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Detalle de un grabado rúnico en una piedra cerca de Ockelbo, Suecia

TAWL-BWUDD
Se trata de una variante galesa del Tafl, la cual data al menos desde el S. X y que al igual que el Hnefatafl, se jugaba sobre un tablero de 11×11, con 13 fichas claras y 24 fichas oscuras; de hecho, sólo parece diferenciarse del anterior por la disposición inicial de las fichas, lo cual, en términos de juego, por nimio que parezca, obligaba el replanteamiento de muchos movimientos y estrategias al inicio de la partida.

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Detalle de un grabado rúnico en una piedra cerca de Ockelbo, Suecia

TABLUT
Corresponde a la variante finesa del juego, la cual se jugaba sobre un tablero de 9×9 escaques, con 9 fichas claras y 16 oscuras.

Esta versión del juego reviste especial importancia, porque se trata de aquella que fue recogida por Linneo en Laponia y registrada en su diario con fecha 20 de julio de 1732. De este registro histórico proceden las denominaciones de “suecos” y “moscovitas” para las fichas claras y oscuras, respectivamente, y también confirma la aplicación del método de captura “de los guardianes”, aspecto que relaciona en forma prácticamente definitiva a los juegos Tafl con el Latrunculi de los romanos.

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Tablut

(Puedes seguir este vínculo para mayor información sobre las anotaciones de Linneo sobre este juego)

ALEA EVANGELII
Se trata de una de las variantes más curiosas de Tafl que se han hallado, tanto por su origen como por la serie de sutiles diferencias que guarda con el resto de los juegos de esta familia.

Su nombre asocia esta variante inconfundiblemente al mundo eclesiástico; es de hecho, la única que ostenta un nombre latino, el cual podría interpretarse como “Juego de los Evangelios”.

Esta enigmática variante del Tafl sólo tiene una única referencia, procedente de un manuscrito que actualmente se conserva en el Corpus Christi College de la ciudad de Cambridge, Inglaterra. El escrito data del año 1140 y describe un juego que se jugaba en la Corte del Rey Athelstan[4], unos 200 años antes. Pese a que el manuscrito no menciona las reglas, sí enseña un esquema inicial del tablero y asocia la disposición de las piezas a cierto significado bíblico, aludiendo su armonía mística sobre verdades indiscutibles.

De acuerdo a dicha disposición de las fichas, es que se ha asociado este juego a la familia Tafl, a pesar de su gran tamaño, que lo convierte en la versión más grande conocida de este tipo de juegos.

Los aspectos disímiles más notables y que por lo tanto resultan curiosos, eran la inusual cantidad de fichas: 25 claras (incluido el “Rey”) y 48 oscuras; bastantes más que las otras versiones, con el necesario incremento en el tamaño del tablero, que era de 19 columnas y 19 filas. Además, la ubicación de las fichas era sobre las intersecciones de las líneas que formaban el tablero, de un modo similar al que caracteriza al juego oriental del Go, y no sobre los escaques, como sucede en la inmensa mayoría de los juegos de dameros de origen occidental (lo cual no sugiere influencias orientales, necesariamente).

También llama la atención que pese a su carácter religioso, es la versión de Tafl en que menos evidentemente se manifiesta la cruz cristiana que forman las fichas en el tablero en su disposición inicial.

El nombre de este juego también sugiere que como muchos otros de sus congéneres más tardíos, haya incluido el uso de dados dentro de sus reglas para el movimiento de sus piezas. La incorporación de los dados resulta aparentemente como una medida para generar un componente de aleatoriedad en la mecánica y experiencia de juego, haciéndolo más impredecible y menos estratégico. De acuerdo a las conjeturas que gozan de mayor aceptación, el resultado obtenido en la tirada de un dado, incidiría en la cantidad total de escaques que la pieza escogida para ese turno, podría moverse.

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Alea Evangelii

Además de las versiones y variantes de Tafl ya mencionadas, existieron varias otras de índole local, las cuales solían tener las mismas diferencias ya dichas sobre el tamaño de los tableros y la cantidad de fichas en juego, lo cual incidía en la duración de las partidas y la susceptibilidad de implementar estrategias a menor o mayor alcance.

Por ejemplo, en Gales solían jugarse otras versiones además del Tawl-Bwudd. Una de ellas era el Gwyddbwyll, al cual se jugaba sobre un tablero de 7×7. Otras versiones conocidas, también con tableros de 7×7, eran el Ard Ri y el Brandubh. En Irlanda y la Isla de Man se jugaba a una versión llamada Fitchneal, la cual también era de 7×7.

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Ard Ri

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Brandubh

Los juegos Tafl proliferaron, como ya se ha dicho, desde el S. V y por aproximadamente unos ochocientos a mil años, es decir prácticamente toda la Edad Media, para ir luego siendo desplazados por otro juego de tablero, aparentemente más sofisticado, que fue introducido por los árabes a través de la expansión del Islam y las invasiones a Europa durante los siglos XI y XII, como parte del traspaso cultural típico de este tipo de procesos. Se trataba de un juego que al igual que los Tafl oponía a dos jugadores sobre un tablero de escaques, asumiendo fuerzas contrarias, pero idénticas y las cuales estaban compuestas por diversas fichas con distintos tipos de movimiento; aquel juego se denominaba Shatranj y procedía de otro más antiguo, proveniente de la India, llamado Chaturanga. Con el pasar de los años el Shatranj llegaría a ser conocido como Skak-Tafl (literalmente “Tablero de Cuadros”) en aquellos territorios donde hasta entonces reinaban los Tafl, para finalmente pasar a llamarse universalmente del modo con que se conoce en la actualidad, el Ajedrez.

Ya para comienzos de la época conocida como Renacimiento, la cual marca el fin de la Edad Media, los juegos Tafl habían prácticamente desaparecido.

 

Notas:

[1] Juegos conocidos genéricamente como “palitroques vikingos”.

[2] Ifan Ap Robert fue uno de los regentes de la Casa de Aberffraw, un linaje de sangre real que gobernó en Gales a partir del S. X.

[3] Carl Nillson Linæus (Råshult, 1707 – Upsala, 1778).

[4] Æthelstan o Athelstan, fue rey de los anglosajones entre el año 924 y el 927, y luego Rey de Inglaterra desde el 927 al 939.

 

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