Noche de juegos en el 801: #001 La (frustrada) Furia de Drácula, El Misterio de la Abadía y Ticket to Ride: Reino Unido

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Imagen gentileza de BGG.

(8 de julio de 2017) Luego de una larga sequía de partidas por mi parte y más larga aún sequía de victorias, anoche al fin logré reunirme con unos amigos para jugar alguna que otra cosilla en el 801 (el departamento del matrimonio Pali-Pablo; o los “Pabli”).

Primero debo comentar que desde hace ya algún tiempo venía dando la lata con querer jugar una partida de La Furia de Drácula, juego del cual poseo un ejemplar “virgen” de la 2da. edición en español (Devir); sin embargo nunca había logrado convocar los suficientes cazadores para una partida completa como la quería o, por motivos generalmente de trabajo, yo no había estado muy disponible tampoco… Como sea, aparentemente mis amigos del 801 sintieron lástima de mi infortunio y consiguieron juntar una partida de voluntarios para enfrentarse al mentado no-muerto chupasangre, así que salí con el semblante alegre, no dejando de notar, mientras subía al carruaje que mis lacayos habían ya preparado, que la luna se encontraba alta y llena, augurio infalible de que aquella noche en la que me adentraba, habría sangre a destajo…

Lo malo es que a la vida parece no importarle en absoluto esa cosa de los augurios y mi resolución de jugar se fue diluyendo igual que la niebla cuando despunta el sol… Resulta que aquel día yo había regresado algo tarde de un viaje de trabajo que había hecho a las ciudades de Valdavia y La Unión y no tuve tiempo suficiente para repasar las reglas, además, uno de los cazadores convocados no pudo llegar a la cita…

Si bien la dinámica general de La Furia de Drácula no es demasiado complicada (fase de movimiento y fase de acciones para cada personaje, los que se suceden en una secuencia predefinida e inalterable), el juego de marras tiene una infinidad de aspectos de detalle híper-específicos e incluso bastante eventuales algunos, que sin embargo deben estar lo suficientemente claros al momento de jugar. La ergonomía del juego tampoco ayuda lo necesario, pese a tener una producción bastante notable; por ejemplo, los poderes de Drácula son bastantes e incorporan consideraciones de cierta complejidad en cuanto a sus dinámicas, sin embargo, en las cartas a través de las cuales se disponen, no se explican ni siquiera a modo de resumen, sino que sólo viene una imagen y el título del poder, ergo, tienes que saberte específicamente de qué se trata cada poder o estar consultando las reglas permanentemente, y éste es sólo uno de los cuantos casos en que si no dominas el reglamento, debes acudir a él para entender cómo funcionan las cosas; si a eso sumamos que el reglamento es de aquellos más narrativos que específicos, las consultas a éste pueden alargarse bastante.

Pues bien, como yo no quería arruinar el futuro de mi juego con una mala experiencia de inicio, decidí que sería mejor dejarlo para otra oportunidad, cuando estén todos los cazadores y haya una mayor solidez con el apartado reglamentario… Así que procedimos a descolgar las trenzas de ajo y a guardar las estacas en los respectivos kits matavampiros de cada quien.

El Misterio de la Abadía

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A continuación decidimos jugar El Misterio de la Abadía, el cual también había echado en la mochila “por si acaso”. Luego de explicar sus sencillas reglas, la hermana Pali y los hermanos Pablo, Felipe y yo, comenzamos la partida, explorando los distintos rincones de la abadía del crimen, comenzando desde la Eclessia antes de despuntar el alba.

El Misterio de la Abadía se trata de un ejemplar lúdico basado principalmente en la mecánica clásica de deducción por descartes, la cual es mayormente conocida por otro juego, bastante más básico, llamado Clue o Cluedo. Se supone que los jugadores recorren la abadía e interactúan con los demás jugadores para obtener información y pistas sobre el asesino del hermano Adelmo; la lista de sospechosos está integrada por 24 clérigos diferenciados a través de 5 aspectos notables: Orden (templarios, franciscanos y benedictinos), jerarquía (padres, hermanos y novicios) y 3 rasgos físicos notables (gordos/delgados, barbados/imberbes y con/sin capuchón).

Además, varias de las estancias del complejo monástico tienen características que permiten ejecutar ciertas acciones especiales al acceder a ellas, como robar de diversos mazos con cartas de información y/o eventos, alterar ciertas dinámicas y obtener información directamente de otros jugadores. Otro aspecto interesante del juego es que la libertad para deambular por la abadía está limitada por el estricto régimen de la liturgia de las horas el cual obliga a los jugadores a regresar a la iglesia cada 4 rondas y a pasar una cantidad progresiva de sus cartas de sospechosos al jugador de su izquierda.

La verdad es que al principio anduve bastante desorientado en cuanto mis propias pesquisas y suspicacias para deducir información de las preguntas de los otros jugadores, casi limitándome a descartar a aquellos sospechosos cuyas cartas llegaban directamente a mi mano. Pero cuando Felipe se atrevió a realizar la primera revelación: —¡El asesino es gordo!—, me atreví a descartar parcialmente a todos los clérigos guatones (vamos, el chico es bastante listo). El asunto es que cada revelación hecha correctamente otorga 2 puntos de victoria al jugador, mientras que la acusación otorga 4 puntos si es correcta y, además, finaliza el juego (la revelación significa anunciar públicamente una de las características del asesino; la acusación consiste en revelar al asesino). Hay que considerar también que las revelaciones y acusaciones incorrectas otorgan puntajes negativos: -1 y -2 puntos, respectivamente.

Cerca de lo que sería el final de la partida, ya había descartado a todos los templarios y benedictinos, y también a casi todos los franciscanos, excepto al hermano Cuthbert y al novicio Nicholas, al cual sólo lo había descartado parcialmente, pero no había hecho ninguna revelación, mientras que Felipe ya había hecho dos (equivalentes a 4 puntos de victoria si acaso resultaban correctas) y Pablo había hecho una (2PVs); por su parte, Pali había decidido acudir a su voto de silencio para todas las preguntas que se le hacían, lo cual comenzó a darme indicios que no era el único que ya casi había desvelado el misterio. Además, parecía que disimuladamente todos se acercaban al Parlatorium (habitación de la abadía en la cual se realizan las revelaciones acusaciones) y por mi posición, yo no alcanzaba a llegar… ¡Estaba fregado!

Afortunadamente (MUY afortunadamente en realidad), alguien sugirió que podía meterme al Scriptorium y sacar una carta de libro que pudiese levantar algún nivel de caos que me permitiese aventajar al resto o al menos nivelar un poco la situación de cada uno, y para colmo de mis suertes, la carta fue “El Cantar de los Cantares”, el cual me llenaba de gozo y me permitía realizar, inmediatamente, un turno adicional con movimiento de 3 habitaciones, lo cual era justo lo que necesitaba para alcanzar el dichoso Parlatorium y hacer la acusación definitiva: “El asesino es el hermano Cuthbert”.

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El infame hermano Cuthbert, de la orden franciscana… ¿Quién lo habría pensado, con esa cara de bonachón?

Como mi acusación fue correcta, gané con 4 puntos; Pablo logró 2 puntos con su revelación, mientras que una de las revelaciones de Felipe resultó ser incorrecta (“el asesino va sin capuchón”), obteniendo un solo punto.

Ticket to Ride: Reino Unido

Luego decidimos probar el Ticket to Ride: United Kingdom, de la colección Ticket to Ride de la Pali. Esta versión se juega con las reglas básicas del juego con la adición de los ferries, pero además introduce una nueva mecánica: tecnologías. Esto se incorpora a través de las cartas de tecnología, las cuales se adquieren principalmente por medio de locomotoras (comodines) y permiten acceder a ciertas acciones o ventajas imposibles de realizar de otro modo. Por ejemplo, la acción básica de reclamar rutas sólo es posible para aquellos tramos de una o dos casillas; para reclamar conexiones de 3 casillas se requiere la adquisición de cierta tecnología y para tramos de 4, 5 o 6, otra tecnología diderente; existen varias otras tecnologías que permiten otras cosas, como utilizar los ferries, reclamar dos rutas en un mismo turno, obtener puntaje adicional al reclamar rutas, etc…

Otro aspecto importante del juego es que al principio las operaciones ferroviarias están restringidas al territorio de Inglaterra; para poder acceder a Gales, Escocia, Irlanda y al norte de Francia, debes adquirir los pasaportes necesarios (también representados por cartas abiertas, disponibles del mismo modo que las cartas de tecnologías).

Aunque no recuerdo demasiado bien la evolución de la partida, puedo decir que la mayoría del tiempo Felipe y yo nos mantuvimos en la delantera del marcador, principalmente porque en la mano inicial tuvimos la suerte de sacar dos cartas de locomotora, lo que nos permitió en la primera ronda obtener las únicas dos cartas de tecnología disponibles de “water tender”, la que permitía robar 3 cartas de coche en lugar de dos cada vez… O eso creíamos…

La partida resultó bastante divertida y debo decir que también tuve bastante suerte con los tickets que debía completar, así que llegué a pensar que tenía la victoria en el bolsillo… hasta que Felipe se sacó de la manga la conexión transatlántica Southhampton-New York la cual otorga ¡40 puntos! Obviamente contra eso no hay absolutamente nada que hacer, aunque debo reconocer que sacarla ha de ser todo un cantar épico, ya que requiere la tecnología de ferries y posteriormente juntar 7 cartas de un color y 3 locomotoras…

Finalmente salí en 2do. lugar, Felipe el feliz ganador y no recuerdo quién sacó el 3ro. entre la Pali o Pablo (dejémoslo en “Pabli”).

Nota aparte para el arte del juego, que está verdaderamente bonito. Además, el reverso del tablero tiene el mapa de Pensylvania, el cual incorpora una mecánica con acciones bursátiles en compañías ferroviarias, pero de aquello hablaremos cuando caiga.

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En la parte superior de la imagen puede apreciarse la conexión transatlántica Southhampton-New York, la cual le otorgó la victoria a Felipe

Epílogo…

Terminada la partida de Ticket to Ride, agradecimos la excelente velada y nos despedimos de los amables dueños de casa. Cuando subí a mi coche deportivo último modelo, consulté el reloj monoaguja de bolsillo, el cual marcaba pasadas escasamente las 3 de la madrugada… Mientras manejaba por las estrechas y oscuras calles de regreso a casa, varias y rabiosas notificaciones de Telegram (el Whatsapp de la sophisticated people) no dejaban de interrumpir la reproducción de Eurythmics… Ya en casa, al comprobar dichas notificaciones, descubrí que eran todas de maese Pablo, el cual reclamaba cierto error de traducción en las reglas del Ticket to Ride; la versión original de la carta Water Tenders permite, efectivamente, robar 3 cartas, pero ciegas (del mazo), detalle que los chicos de Edge aparentemente omitieron, otra vez.

Lo siento mucho Felipe, tu victoria no lo fue.

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Las traducciones españolas siguen demostrando apestar… por cierto, lo amigos del blog AQLT hicieron una entrada al respecto AQUÍ

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6 pensamientos en “Noche de juegos en el 801: #001 La (frustrada) Furia de Drácula, El Misterio de la Abadía y Ticket to Ride: Reino Unido

  1. Jajaja buena publicación, 3 buenos juegos, para la próxima repetiria los mismos 3 juegos, está vez yo te apoyo con la estaca y los ajos.
    Con respecto A ticket to ride… Dejémoslo en que gané la versión en español xD jaja.

  2. Muy buena junta la del Viernes en el 801.
    Quién hubiese imaginado que el Hermano Cuthbert era el culpable. Los votos de silencio de Pali sobre Cuthbert fueron una señal que leí muy tarde.
    Respecto a Ticket to Ride: United Kingdom… leí por ahí que las cartas de tecnología avanzadas no habían sido probadas mucho y que tienden a desbalancear el juego dado el bajo costo que tienen (https://boardgamegeek.com/thread/1479664/water-tenders-overpowered-given-there-are-only-two). De todas formas Felipe fue un justo ganador del juego versión en español.

    • Una vez vi un meme que decía, entre otras cosas, que al ser de origen hispano, la vida la jugabas en “hard mode”, pero gracias a los pésimos traductores de juegos de mesa al español, al menos en ese ámbito la tenemos más fácil, jajajaja.

    • Debo reconocer que en un principio no les tenía mucha fe a las expansiones de Ticket to Ride más allá de los originales, pero la verdad es que sí ofrecen alternativas muy incesantes y divertidas de jugar. Actualmente tengo ganas de hacerme con el de Alemania y probar el de Pennsylvania.
      Cuidado con los préstamos, puede suceder que si no llevas un seguimiento estricto de tus juegos prestados, no los vuelvas a ver…

      • Es parte del proceso de haberme movido de país un par de veces. En vez de vender los juegos o dejarlos en bodega, he prestado algunos a buenos amigos.

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