Partidas aisladas: #002 Small World, Gear & Piston (casi) y Codenames

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(23 de julio de 2017) Los más agudos notarán que en adelante llevaré una única numeración para mis crónica de partidas jugadas, independiente del sitio y/o situación en la cual acontezcan. Bueno, al grano. Pese a que más tempranamente había tirado un sondeo con miras a organizar una juntada en Tomassini’s Games & Cocktails (nombre de fantasía con que llamo a mi departamento, cuando éste hace las veces de tugurio lúdico), al final decidí irme el sábado al evento mensual que realizan mis amigos de Planeta Lo-Z en la biblioteca municipal de Concepción.

El asunto estaba bastante lleno cuando llegué, de hecho, no habían mesas desocupadas (en la organización hablan de unas 200+ personas), por lo que debí esperar un rato antes de sacar de la mochila el ejemplar de Small World que había llevado… Lo hice pese a estar en presencia de la ludoteca móvil más amplia y variada de Chile; pero como soy un antisocial lúdico, llevé mi propio juego, así si me enojo agarro y me llevo la pelota…

Small World: un mundo algo demasiado pequeño

Esta sería mi primera partida a cinco jugadores, el máximo que permite el juego. Entre los jugadores se encontraba el amigo Pedro Gallardo (Stormydog88) del blog ¿AQLT? y tres debutantes en el juego, por lo que previamente hubo que realizar la explicación de reglas de rigor… ¡Uffff!

Ya que ninguno de los cinco parecía tener un par de orejas evidentemente más puntiagudas que el resto, debimos definir al jugador inicial por medio de la siempre cumplidora app Chwazi, la cual me relegó al 4to. turno de cada ronda de juego. Dentro de la oferta inicial de razas, me interesaba especialmente coger a las amazonas acampadas o a los esqueletos de los pantanos, y pese a que pensaba que ninguna de ellas llegaría hasta mi turno, aún así mantenía la fe que Pedro (3er. turno), llegado el momento, me facilitaría la decisión escogiendo una de ambas… Mas luego no podía dar crédito al ver que ambas llegaron hasta mi turno, incluso con algunas monedillas encima, por lo que finalmente me decanté por las salvajes como raza inicial. Cabe mencionar que, al escoger el jugador inicial a los nada despreciables gigantes ricos, hicieron aparición en la oferta de razas unos tritones marineros, que me hicieron dudar de mi determinación inicial, pero luego me dio que ¡nah!.

Small World es un juego de mayorías (o de “control de área” si prefieres, aunque yo difiero de aquella demagogia) en el cual debes ocupar la mayor cantidad de regiones sobre un tablero definido en virtud de la cantidad de jugadores, disponiendo para ello de una cantidad limitada de fichas representativas de alguna raza fantástica con la que previamente de haz hecho, la cual combina una habilidad especial propia, más otra adjudicada por medio de combinarse con otra habilidad aleatoria; ambas habilidades especiales rompen las reglas normales del juego de diferentes modos, en lo cual está gran parte de la chicha del juego. Al final de cada turno, recibes tantas monedas de oro, como regiones se encuentren dominadas por tu pueblo; dichas monedas representan los puntos de victoria, cuyo conteo final define al ganador. Pero aquello no lo es todo, ya que según es posible comprobar, las fichas de raza disponibles pronto dan cuenta que no son suficientes para perdurar expandiéndose por el tablero durante toda la partida, por lo que cada jugador debe evaluar la posibilidad de pasar a su pueblo a un modo pasivo (declinación) para luego escoger otra de las razas aún disponibles e intentar llevarla al esplendor. Obviamente llegará el momento en que los jugadores deberán disputarse las regiones del mapa para poder continuar expandiéndose, ya que cada una de ellas tan sólo admite el dominio de una sola raza a la vez.

En mi caso personal, decidí declinar a mis amazonas acampadas en el 5to. turno, luego que prácticamente todos los demás jugadores ya habían hecho lo propio a partir del 4to. turno. No obstante aquello, aún se mantenían en la oferta los esqueletos de los pantanos cuando me tocó escoger nuevamente.

Pese a que estaba haciendo gala de una maestría táctico-estretégica digna de páginas napoleónicas, el puto dado de ataque final no me sonrió en toda la partida (el muy jodido hexaedro regular del demonio), lo cual no me permitía alcanzar los réditos que genuinamente merecía. Recién en los turnos 6to., 7mo. y 8vo., conseguí superar la cota de los 10 puntos de victoria, mientras que algunos otros ya se habían marcado cimas de 12 o 14 puntos en turnos anteriores…

Terminada la 8va. ronda, final del juego, procedimos a contar los puntos de victoria, quedando este cura en un mísero, pero aún digno, 3er. lugar… Me las he visto peores.

Y eso fue todo cuanto jugué durante aquel evento mensual.

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Mis terribles huestes de esqueletos de los pantanos, campeando por toda la región oriental del tablero, casi al final de la partida

(No-partida de) Gear & Piston

Terminado el evento y ya de noche, le ayudé a los amigos de Planeta Lo-Z a cargar la ludoteca y luego, junto con Gonzalo Espinoza (de la organización) nos subimos al súper-deportivo y salimos rumbo a la casa de éste, donde previamente yo había dejado a mi mujer y los niños junto a los suyos. Una vez en la casa de Gonzalo, cenamos espléndidamente, atendidos por nuestras mujeres, y posteriormente me enseñó su nueva adquisición Gear & Piston, un producto sacado a través de Kickstarter, del cual me había ido dando la lata mientras yo pisteaba (como un campeón) hacia su casa.

El juego de marras parece ser un colocación de losetas combinado con administración de recursos en el que debes desarrollar vehículos con motores a vapor. Si bien resultaba un conjunto bastante interesante y con un arte notable, no llegamos a jugarlo, debido a que el anfitrión no había hecho la consabida y mandatoria tarea previa de estudiarse las reglas.

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Por el momento sólo les dejaré la imagen de la cubierta, para que les pique el bichito…

Código Secreto (Codenames)

Ya que no pudimos jugar al Gear & Piston, convencimos a las mujeres para jugar al Codenames, un filler sencillo con aspiraciones a partygame, pero que creo que se queda en el camino porque no resulta lo suficientemente “dicharachero” para ser calificado como tal.

En términos generales, se trata de la vieja mecánica partygamera de formar equipos y entregar pistar para que los demás adivinen los conceptos, aunque diría que éste es un poco al revés de aquello: mientras que un jugador menciona un único concepto, los demás jugadores de su equipo deben intentar identificar una cantidad limitada de palabras relacionadas, de un universo más amplio desplegado sobre la mesa por medio de cartas, teniendo en cuenta que los errores pueden beneficiar al equipo oponente, o incluso, acabar abruptamente la partida (resultando derrotado, por supuesto).

Las opciones para formar equipos habían sido “matrimonios” o “chicas contra chicos”; como podrán adivinar escogimos la última porque nos pareció más divertida, además que nos aseguraba la victoria a los machos, jajaja (broma).

Sí, el juego resulta tan serio como suponía, porque en verdad hay que pensar lo que el otro tipo desea que interpretes, pero finalmente resulta una experiencia satisfactoria, especialmente cuando es tu equipo el que gana… Los casados sabrán que ganarle a la señora no tiene precio (blink-blink).

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Imagen gentileza de BGG (olvidé sacarle foto a la partida, jeje)

Por encontrarle una pega al juego, creo que las cartas con palabras deberían venir en formato cuadrado, igual que las tarjetas con las claves, para facilitar la identificación de las cartas a identificar, ya que la forma rectangular condiciona un poco la conformación del cuadrante, el cual aparece perfectamente cuadrado en las tarjetas clave, pero por lo demás, un muy buen juego. Pienso que la versión con imágenes en lugar de palabras ha de ser aún mejor. Para aquellos que según he escuchado, lo juegan con las cartas del Dixit, un aplauso desde esta ludoteca.

Hasta la próxima (en la cual espero, por fin, hablarles sobre La Furia de Drácula).

 

trumpet

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2 pensamientos en “Partidas aisladas: #002 Small World, Gear & Piston (casi) y Codenames

  1. La partida de Smallworld estuvo graciosa. La mitad de las risas las proporcionó el infame dado de refuerzos, lo que coincide con la proporción de caras blancas que tiene el susodicho.
    Debo reconocer que Smallworld no cuenta precisamente con mi favor, pero es un control de áreas bastante simpático. Ideal para pasar un momento agradable masacrando criaturas fantásticas.

    • ¡Mayorías!
      Jajajaja, gracias por el interés Pedriño, y por haber hecho de banco y asesor jurídico durante la partida.
      Me parece que tienes razón en cuanto a la experiencia que ofrecen las partidas; al final no resulta algo tan gracioso o desternillante como lo sugiere el artwork del juego, pero a mí me sigue pareciendo satisfactorio.

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