LEER, MIRAR, COMER… ¿JUGAR?

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Últimamente he estado mirando algunas de las muy recomendables series originales producidas por Netflix; una de ellas, no del área dramática, sino de la documental, me ha resultado sumamente interesante, me refiero a “Chef’s Table”.

A primera vista aquello no parece tener mucha relación con los juegos de mesa, que por supuesto son el objeto de este blog, pero la verdad es que, al menos en mi opinión, creo que todas las cosas derivadas de la creatividad guardan una curiosa y elemental naturaleza común: la ambición manifiesta a través de la capacidad de crear.

No quiero decir que el acto creativo sea malo, pero sí que es cierto que la ambición es una suerte de virtud apócrifa, cuya senda corre sobre el filo de una navaja; un paso en falso y aquello que solía ser mera satisfacción personal, puede convertirse en una cruel e ingenua expectativa de hacerse rico…

Al respecto, desde hace un tiempo se viene escuchando, principalmente dentro de los círculos divulgativos de la afición lúdica, cierta inquietud por la “necesidad” de una crítica profesional, de la mano de un anhelado y “necesario” salto de la industria de los juegos de mesa a las ligas mayores, y ansiosamente se la suele comparar con la industria del libro, del cine e incluso con la de los videojuegos, con las cuales tendría aspectos ligeramente comunes. Pero me pregunto si acaso esto no será un esfuerzo de estos mismos promotores, agitadores o creadores de contenido lúdicos para validar este mundillo, el cual es el objeto de su pasión, y con ello poder dar rienda suelta a su ambición más primigenia: ser considerado en forma seria, ostentar la misma categoría que un blogger o incluso un crítico de cine, cocina o de literatura, escribir una columna semanal en un diario prestigioso e incluso, alcanzar el sueño: poder vivir de todo aquello e idealmente poder gastarse los codos “trabajando” a través del wifi pseudo-gratuito (a lo que cuesta un latte alto) en el Starbucks de la esquina… Hablaba en serio cuando decía que la ambición lo lleva a uno por sobre el filo de una navaja.

Resulta un poco irónico esto de estar escribiendo sobre deseos de ser considerado y tomado en serio, mientras chupo un kojak (“piruleta”, en Chile) BonBonBum sabor Passion Fruit, que le robé a mi hija pequeña de una sorpresa de cumpleaños, pero bueno, es lo que hay… Regresando al tema de “Chef’s Table”, se trata de una serie que aborda, capítulo a capítulo, la vida y obra de chefs consagrados a nivel mundial, sus restoranes de 3 estrellas Michelin y sus diversos estilos de encantar los paladares con platos que parecen verdaderas obras de arte servidas en loza.

A través de una línea argumental enfocada en lo personal y una fotografía increíble, “Chef’s Table” explora un mundo creativo en donde nada es dejado al azar y en el cual, el nivel de detalle con que se cuida cada aspecto puede alcanzar cotas rayanas en lo enfermizo, sin duda los chefs de excelencia representan un cuño especialísimo de persona.

Sin embargo, luego del complejo disfrute sensorial que me produce esta serie, viene la pregunta obvia para uno de aquellos ambiciosos que sueñan con que la industria de los juegos de mesa logre trascender a aquella capa de relevancia superior, en donde el aire es gratificante y las conversaciones, sofisticadas…

— ¿Tiene la industria actual de los juegos de mesa el mérito suficiente para alcanzar el reconocimiento social?

Vámonos sin rodeos que la respuesta es clara: No. Rotundo y categórico… Terrible y desgarrador.

Aunque también es necesario decir que es posible vislumbrar luz al final del túnel, después de todo no estamos hablando de una industria cuyo objeto y visión esté fundamentado en la degradación, como sucede con el porno y el narcotráfico… aunque en alguna época ya lejana, se la tendía a asociar al vicio de las apuestas, pero eso ya es historia.

El mejor ejemplo de lo anterior es la existencia de dos ejemplares lúdicos que sí han alcanzado la cima del reconocimiento social: el ajedrez en occidente y el go en oriente. Mas el despunte de estos dos juegos no es suficiente para encumbrar hasta ese estrato al resto de la industria. Estos dos juegos tienen a su favor algo que actualmente es imposible otorgar a los ejemplares más nuevos de la familia: Historia.

¿En qué se diferencia la industria de los juegos de mesa con las industrias del libro, el cine y la comida, por ejemplo? Aquí la respuesta ya no es tan sencilla. Dentro de la pregunta no he incluido la industria del videojuego, porque creo que ésta tampoco cuenta con el reconocimiento social, sino que la afición que la rodea ha ascendido, cuantitativamente, hasta formar una masa crítica tal, que sencillamente ha logrado hacerse un espacio, a codazos, en la atención pública, pero no en su reconocimiento; las cosas como son, un crítico de videojuegos no tiene la misma categoría que un crítico gastronómico o literario.

Lo anterior sirve para echar luces sobre que el dinero que facture la industria no es la panacea, aunque al igual que como sucede en la relación de éste con la felicidad, hay que disponer de una base monetaria que al menos asegure la supervivencia.

Con la publicidad (y la capacidad de pagarla) sucede casi lo mismo, gigantes de la industria como Mattel y Hasbro ya lo han intentado con publicidad dirigida a diferentes públicos e incluso empresas más pequeñas como Days of Wonder han hecho lo propio, sin mayor impacto en el mejoramiento de cómo la sociedad percibe los juegos de mesa.

Descartado (parcialmente) el asunto económico, quisiera centrarme en la calidad del producto, o mejor dicho, en la satisfacción que produce el juego de mesa en el público al cual llegan. Antes había mencionado que otrora los juegos de mesa familiares sufrían de su estrecha relación con componentes y mecánicas que tradicionalmente eran asociados al mundo de las apuestas, el vicio y el pecado, por lo cual, las incipientes empresas lúdicas de aquellos años (aproximadamente la centuria entre 1850 y 1950), como Milton Bradley, Parker Brothers, McLoughlin y Hasbro, entre otros, debieron hacer esfuerzos para matizar su incurrencia en dichos prejuicios, estableciendo dos tipos de medidas: a) reemplazar los componentes “escandalosos” (dados y cartas principalmente) con sucedáneos y, b) puerilizar las temáticas de los juegos, haciéndolos “inocentes” desde primera vista.

"Mamá Gansa y sus amigos", un juego publicado por McLoughlin Bros. en 1889

“Mamá Gansa y sus amigos”, un juego publicado por McLoughlin Bros. en 1892

Pues bien, la historia es insufriblemente pendular y en dicho sentido se desplaza desde un extremo al otro: si antes los juegos eran acusados de ser pecaminosamente “adultos”, actualmente sufren de un pringoso prejuicio de “infantilismo”, del que sólo se salvan los consabidos ajedrez, go y todos los demás juegos que no perdieron su asociación al mundo de las apuestas y del vicio, como los juegos de cartas, los dados, los dominós y el mahjong…

En la actualidad, los diseñadores de los nuevos juegos de mesa se esfuerzan por conseguir modelos sofisticados que logren satisfacer expectativas de adultos y disociarlos de su impronta pueril, pero el éxito de estos esfuerzos ha sido parcial, ya que sólo han logrado impactar en aquella extraña medianería híbrida entre el niño y el adulto: el “geek”, estigma que en ciertos círculos es incluso más embarazoso que el simplemente “infantil” (sabían que en España, la Cruz Roja rechazó los aportes solidarios de una fundación llamada “Ayudar Jugando”, porque éstos provenían de un extracto geek).

Tal vez sucede que los diseñadores de juegos y las editoriales no están haciendo un buen trabajo; hacer un producto completamente satisfactorio para el público adulto. Es sabido que en términos generales, el geek es agitado por pasiones que lo hacen algo miope ante aspectos, en otros casos imperdonables, si éstos están matizados por sus objetos de culto, e incluso hay quienes son capaces de adorar un pedazo de mierda si éste viene con un rótulo de Boba Fett y un certificado de autenticidad oficial (holográfico, idealmente).

Esto lo he notado en el nivel de perfección que exige la industria de la gastronomía, lo cual me hace preguntarme si acaso los juegos que preparan nuestros “chefs” (los diseñadores) y “restoranes” (las editoriales) no serán sólo unas alitas de pollo fritas. Desde hace un tiempo que el equipo de Vis Ludica, quienes a mi entender representan lo más próximo a una crítica profesional del género en habla hispana, vienen polemizando sobre la presencia de erratas e imperfecciones en productos que deberían ser profesionales, y esto es sólo a nivel de imprenta, es decir, fallos de redacción o de acuciosidad en el diseño de componentes. Ya ni hablar de la explosión del crowdfunding, de cuyos productos los errores y la insatisfacción proliferan como callampas en el césped después de la lluvia.

Ahora, si nos metemos en lo profundo, en el tema de la calidad de los juegos a nivel de reglas y mecánicas… ¿qué juego podríamos decir que es redondo y totalmente satisfactorio? Se suele hablar de “elegancia” en los juegos, pero sucede que regularmente, aquellos juegos que alcanzan limpiamente dicho calificativo, son lisa y llanamente aburridos, o en el mejor de los casos no consiguen ser lo suficientemente atractivos… Paradójicamente, suele suceder que la elegancia se pierde en la misma proporción en que se añaden elementos llamativos al juego; el término “ameritrash” (“basura americana”), si bien actualmente ha perdido su carácter peyorativo, nació de una connotación bastante real.

Otro ejemplo de industria creativa altamente perfeccionista y que goza del reconocimiento subsecuente es la de los perfumes; además de las mezclas de las sustancias aromáticas (sándalo, ámbar gris, musgo de encina, sudor de colibrí (jajaja), etc…), también es sabido que todo lo que lo rodea debe evocar el mismo concepto que el perfumista intenta reducir a una fragancia: su nombre, el diseño tipográfico de éste, la botella que lo contendrá, un envase sensual, una publicidad sugestiva… todo.

Concluyendo, creo que es válido comparar los componentes y mecánicas con los ingredientes de un plato; su preparación depende del diseñador junto a la influencia de la editorial… Me declaro un amante de los juegos de mesa, pero creo que tal vez ya va siendo momento de perder el candor y de comenzar a exigir experiencias lúdicas plenas, para todos los gustos y edades. El azar debe ser dejado como elemento de juego, no como parte del diseño y la producción.

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Sobre la crítica

Critica en los Juegos de Mesa

Critica en los Juegos de Mesa

Gracias a que existe un gran movimiento lúdico, tanto en habla inglesa como en nuestra lengua, podemos apreciar, cada cierto tiempo, la aparición de temas nuevos o de los que no se ha escrito en extenso.

Así, en este último tiempo, me ha llamado la atención una serie de comentarios referidos a que se está haciendo una crítica destructiva y despiadada hacia las nuevas publicaciones que se editan por editoriales en español, y esencialmente enfocadas en juegos de autores españoles. Comentarios que son reales y son expresados desde los más variados puntos de vista.

Leyendo estas publicaciones, en labsk y en blogs, me he encontrado también con comentarios que apuntan hacia el lado opuesto. Crítica que es demasiado favorable, exaltación desmesurada de las características y cualidades de tal o cual producto, y de manera natural, se encuentra la réplica en textos mencionando el amiguismo o partidismo desde un punto de vista negativo.

Pero en mi apreciación personal, visitando foros, blogs o escuchando podcasts, la regla común de estas publicaciones es exponer el descubrimiento de la experiencia que tal o cual producto generaron en determinado grupo o persona. Se exponen las sensaciones que el o los juegos producen al ser jugados. Y también, dependiendo de la experiencia y años en la afición de quien expone, escuchamos opiniones respecto de las mecánicas y de la fluidez del desarrollo de las partidas.

Al margen de lo anteriormente explicado, tenemos disponibles reseñas, cuya estructura es muy variada, notas de prensa o simplemente artículos o comentarios netamente descriptivos.

Pero la pregunta central que me hago es, de todo lo leído o escuchado, ¿algo es realmente una crítica o son solo comentarios y opiniones?

Y aquí me gustaría detener esta descripción y hacer un símil con la literatura. Permítanme una digresión en relación a este punto.

Si uno observa a la literatura y ve todo lo que se escribe en relación a ella, podemos encontrarnos con que existe un ámbito o un campo que se ha desarrollado y se ha denominado crítica literaria. Y cuya función es la de analizar y clasificar en mayor o menor grado la calidad y géneros a los cuales pertenece la obra analizada. Pero para poder realizar aquel trabajo, el crítico, realiza su actividad utilizando una metodología definida y estructurada, donde además define los parámetros que serán su base de análisis y propone los objetivos de aquel análisis crítico. Este último punto es de vital importancia ya que hace el rayado de cancha sobre el cual jugará el crítico mientras desarrolla su labor.

Creo que en algún momento de nuestro pasado, cuando las obras literarias se masificaron, y comenzaron ha existir innumerables lectores, tiene que haber ocurrido que alguien se preguntó el por qué algunas obras atraían más que otras, o por qué algunas obras eran apreciadas más por cierto tipo de personas, dadas sus condiciones sociales, religiosas, demográficas o políticas. O simplemente este alguien se dió cuenta de que habían obras que estaban escritas de manera muy diferente a otras. A que voy con esto, en algún momento, surgió una persona o un movimiento en torno a la literatura, que quiso estudiarla en si misma y reconocer en las obras ciertas características que les parecían importantes. Y tan importantes como para comunicarlas.

He leído en alguna ocasión estudios sobre crítica literaria, y es sorprendente aprender, que por ejemplo, en el ámbito de los géneros literarios es posible teorizar y encontrarse con géneros literarios teóricos que aún no han sido explotados por los escritores, aprender que cierta obra literaria posee una clasificación probabilística en varios géneros a la vez o simplemente conocer de manera explícita cuáles son las propiedades que serán buscadas o identificadas en los textos.

Me gustaría mostrar un par de postulados asociados a la crítica literaria, que creo dejarán bien claro el punto de vista expuesto.

  • Los estudios literarios deben ser llevados a cabo con la misma seriedad y el mismo rigor con que se encaran las otras ciencias. “Si la crítica existe, debe consistir en un examen de la literatura en función de un marco conceptual proveniente del estudio inductivo del campo literario”.
  • Una consecuencia de este primer postulado es la necesidad de eliminar de los estudios literarios todo juicio de valor sobre las obras.
  • La obra literaria, así como la literatura en general, forma un sistema; en ella nada se debe al azar.

Con lo anterior creo que se deja una clara idea de que el estudio, y por consiguiente la crítica, no está motivada por sensaciones ni opiniones personales sino que se mueve por la senda de análisis claros, cuyo objetivo en fin último es el bien de la literatura misma.

Ahora bien, pienso que más allá de si un libro me gusta o no, existe la posibilidad de que toda obra sea estudiada de manera imparcial, con la posibilidad de encontrar en aquel proceso elementos que la diferencien o no de las otras obras. Elementos que la acerquen o alejen de determinado tipo de lectores. Y que cumplan o no con determinados supuestos.

Ahora, volviendo al mundo de los juegos de mesa, en mi corto pasar por este mundo lúdico, recuerdo haber leído un artículo que estudiaba cómo eran las formas de victoria de los juegos antiguos. Se hablaba de juegos cuyo objetivo era inmovilizar al oponente, rodearlo completamente, flanquearlo, eliminarlo, o al final de la partida superarlo en número. Juegos que podían jugarse entre dos o más personas. Y sé, por algunas entradas y libros que poseo, que se han hecho esfuerzos recopilatorios de juegos antiguos. De hecho la misma BGG es un repositorio de aquello mismo, usando el saber distribuido respecto de los juegos alrededor del mundo. Actualmente desconozco si hay estudios más serios enfocados a juegos de tableros, más allá del ajedrez y juegos similares, pero podría apostar de que sí los hay, y ello lo induzco a partir del desarrollo de aplicaciones digitales e inteligencias artificiales que están operativas actualmente y que emulan muy bien el comportamiento de oponentes reales, incluso en diferentes niveles de dificultad en muchísimos juegos.

Es interesante lo que ocurre en países donde la afición lleva más tiempo como en Alemania, Estados Unidos o Francia. Allí existe la crítica de juegos de mesa sobre la base de lo que ya he descrito, un grupo de profesionales dedicados al estudio de los nuevos juegos y que además tiene un premio asociado, el famoso Spiel des Jahres, o el Deutscher Spiele Preis que es un premio esencialmente de jugadores experimentados.

En conclusión, a lo anteriormente expuesto, y a la pregunta planteada, creo que en nuestro idioma y en los foros y blogs habituales son muy pocas las publicaciones que se ajustan a lo descrito. Publicaciones en que se explican claramente los elementos que serán analizados, bajo qué supuestos se analizan y qué conclusiones se obtienen del análisis.

Hace un tiempo atrás escuché el programa 57 de Vis Lúdica, en el que se nos ofrecía un comentario a la conferencia que dió Tom Werneck en las DAU , quién nos explicaba que en Alemania, ya hace muchos años, se había tomado conciencia de esta industria y se habían hecho planes serios para el futuro. En esta misma conferencia se nos explicaba que la creación de un premio estaba alineado con esta idea y de que con el tiempo se esperaba que fuera un referente. Objetivo que se ha logrado a la perfección. En otras palabras, un tema, un negocio o una profesión/afición que a todas luces parecen ser solo del ámbito amateur, en algún momento se empezó a tratar de manera profesional y el resultado transcurridos los años no podía ser mejor. Actualmente, existe una industria en Alemania dedicada a los juegos de mesa de toda índole y tipo, y evidentemente marca un referente para el resto de países.

A veces pienso que nos hace falta reflexionar y recordar más seguido a aquellos que ejercen un oficio, aquellos que no necesariamente apellidamos de “profesionales”, ya que son éstos los que ejercen su trabajo con dedicación y en muchos otros casos con pasión, aprendiendo cada detalle de las técnicas que utilizan para darnos unos productos resultantes que son espectaculares. Estaremos de acuerdo, en que estos señores terminan siendo especialistas en sus artes, y voces autorizadas para realizar estudios o para valorar o criticar obras que se circunscriban con su oficio. Son expertos. Y estos expertos existen en todo ámbito de la vida diaria, incluido el mundo de los juegos de mesa. Y apasionados en los juegos conozco a unos cuantos, varios tienen programas o han sido entrevistados, y sus opiniones siempre son claras y mesuradas. En muchos casos, mi apreciación personal difiere de lo comentado pero los argumentos expuestos son claros como el agua. En el fondo, contribuyen y mejoran el entorno, son aporte y no empobrecen este mundo de los juegos, y normalmente, para quienes somos aficionados, nos dejan con preguntas interesantes respecto de temas que a veces pensamos que no tienen relación con esta afición.

Creo que en España se está dando un momento especial en relación a la industria de los juegos de mesa y creo que si se unen fuerzas y se planifica a mediano y largo plazo, se transformará primero en un excelente negocio, sostenible en el tiempo, y con la capacidad de crecer aún más. También de transformarse en una industria sólida, y que dicte cátedra en temas que les serán propios.

Me gusta mucho cuando leo de encuentros, ferias o reuniones convocadas para dar a conocer los juegos a aquellos que aún no los conocen, así también cuando se reúnen los especialistas en el tema o cuando se convoca a eventos donde viene gente con experiencias más desarrolladas y se aprende de ellos. Pienso que ese es el camino de hacer crecer el negocio y la afición e interés.

Volviendo sobre los primeros párrafos, creo que hay que tener muy claro lo qué es una crítica, un comentario, una reseña, una nota de prensa y una opinión personal. Y, naturalmente, darle el peso que cada cual se merece y no complicarse. Leyendo varias publicaciones super negativas en laBSK se ve que son solo opiniones, incluso en algunos casos solo sensaciones de quienes las emiten, sin mayor análisis. En caso opuesto ocurre lo mismo, publicaciones super positivas que son solo opiniones o notas de prensa vitaminadas. Pero lo general es encontrarse con opiniones mesuradas, comentarios super bien estructurados y reseñas que tienen por fin último hacer crecer este mundo de los juegos de mesa (ojo que no siempre son a favor o en contra de un determinado juego). Y son esas, creo yo, a las que hay que darle peso e importancia. Y es con esas personas con las que hay que entrar en el diálogo y la discusión, ya que en el fondo son expertos o especialistas en este tema y seguro que el resultado de aquello será siempre una contribución a esta industria.

Enlaces de interés:

1.- Conferencia de Tom Werneck – Gracias al blog La Ficha Roja

2.- Transcripción en PDF de la conferencia de Tom Werneck – Gracias al blog La Ficha Roja

3.- Podcast #57 de Visludica – 2 Podcasters y Tom Werneck

4.- Artículos sobre crítica en los juegos de mesa – Gracias al blog Instituto de Estudios Solarísticos de Lev Mishkin

5.- Imagen de este artículo gracias a Alberto Montt y su blog Dosis Diarias